La tempestad y la calma

La tempestad y la calma

Un gran equipo atraviesa por problemas serios cuando sufre dos derrotas sucesivas frente a rivales de características opuestas. Es el caso del Real Madrid, que sucumbió sin paliativos frente al recién ascendido Girona y fracasó en Wembley contra el Tottenham Hotspur, equipo de prestigio por méritos propios y por el valor añadido que significa lo inglés en el fútbol. Para el Madrid, que no sufre dos derrotas consecutivas desde tiempo inmemorial, la situación es grave porque hace tiempo que no experimenta baches de este calibre y también por lo inesperado del problema. En agosto, el Real Madrid salía como unánime favorito para conquistar todos los títulos en juego.

Llegado a este punto, el Real Madrid no puede ocultar sus dificultades. Aunque Florentino Pérez es un experto en atribuir responsabilidades a agentes externos (periodistas, árbitros y el empedrado, en general), las causas de la involución del equipo son de origen interno. ¿Cuáles son? Hay teorías para todos los gustos, pero algunas cuestiones planean sobre el Real Madrid desde el comienzo de la temporada: profusión de lesiones (Keylor, Carvajal, Varane, dos veces, Kovacic, Bale y Benzema), ausencia por sanción de Cristiano en los cuatro primeros partidos de Liga, peor respuesta de los inexpertos suplentes que de los experimentados reservas de la temporada anterior, flojas prestaciones de jugadores cruciales --Marcelo, Kroos y Benzema, por encima de todos--, descenso en la contundencia goleadora de Cristiano y débiles soluciones a los problemas tácticos que le han presentado varios rivales.

Todos esos asuntos son tan evidentes que merecen el análisis por sí mismo. El duelo con el Tottenham resumió todos los déficits: Marcelo y Kroos se hundieron, Achraf se quedó a medias entre el prometedor juvenil y el lateral capaz de sustituir a Carvajal, el partido se le hizo demasiado largo y demasiado ancho a Modric, y eso no le ocurre casi nunca, Benzema se desempeñó con un aire tristón y la gravedad del encuentro pareció excesiva para un delantero con tan poca experiencia como Mayoral.

El Tottenham. Es obligatorio conceder mérito al Tottenham, el más inglés de los equipos de la Premier y, por lo tanto, la mejor noticia para su selección, acostumbrada a cribar en clubes donde son mayoría las estrellas extranjeras. Los Spurs cuentan con Kane, Alli, Rose y los jóvenes Winks y Trippier como excelentes representantes de la escuela inglesa. A Pochettino, que en el Southampton empujó el ingreso de Lallana, Cline, Jay Rodriguez y Lambert en la selección inglesa, se le debería agradecer el cuidado que ha puesto en la evolución de los jugadores locales. No le faltaron ocasiones al Real Madrid en Wembley, pero siempre a remolque de su adversario. El Tottenham fue más poderoso en todos los aspectos, incluido el táctico. Zidane volvió a recurrir a la defensa de tres centrales y dos carrileros en la segundo tiempo, como ocurrió frente al Girona. No funcionó en ninguno de los dos casos. Es una solución que no convence al equipo, o eso parece hasta ahora.

Si el partido manifestó todas las rendijas que presenta actualmente el Madrid, las respuestas de Zidane, Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo invitaron a la calma. Recordaron de dónde viene el equipo, de ganarlo todo entre la admiración del mundo del fútbol, y de qué pasta está hecho el Real Madrid, el equipo que mejor se rebela a la derrota y a los malos pronósticos. Acaba de comenzar noviembre y los datos, tres derrotas y tres empates, conspiran contra el Madrid, pero la clasificación para la segunda ronda está casi firmada y en la Liga nadie convence, excepto el Valencia. Aunque el Madrid tiene problemas que arreglar, y no son pocos, ninguno sería más grave que entrar en una espiral de desconfianza y desunión. De eso hablaron entre líneas el entrenador, el capitán y la estrella del equipo.

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