FÓRMULA 1 | GP DE JAPÓN

La Policía japonesa amenazó con arrestar a Alonso en Tokio

Por la asistencia masiva de aficionados al evento de Kimoa. Antes, llevó personalmente pedidos a casas de sorprendidos japoneses.

Suzuka
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Alonso observando la multitud de aficionados que se había acercado a su evento en Tokio.

Desde una ventana de la estación, saludaba Fernando Alonso, sorprendido quizá de la impresionante multitud que se había reunido para estar con él un rato, para tener cerca a su ídolo. Así lo explicaba en Suzuka. "Hicimos el evento para que viniera el mayor número de gente posible e intentar tomar una foto en el cruce de Shibuya haciendo una Mexican wave (ola humana). Es lo que estaba programado. Teníamos ya la gente en tejados y edificios… Pero media hora antes del evento había demasiada gente, y 15 minutos antes es cuando vino la Policía a decirnos que sería difícil hacerlo todo como estaba previsto", explicó.

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Suspendido el encuentro de Alonso con sus fans

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A la Policía se le dieron otro tipo de alternativas. Pero nada. "Les dijimos de hacernos todos una foto, y cuando estábamos ya preparados a falta de cinco minutos, no veían posible garantizar la seguridad de todos, así que nos pidieron hacerlo en otro momento. No pudo ser, pero voy a ir a estar con esos mismos aficionados a la Fan Zone de aquí en Suzuka, chocarles la mano y tomarnos una foto", concluyó el asturiano ante la prensa. Realmente fue algo imprevisto, pero la Policía fue más allá, cerca de 45 minutos antes de que se celebrase el evento y ante la asistencia masiva amenazaron al asturiano con arrestarlo si se presentaba allí. Evidentemente no lo iba a hacer por razones de seguridad. Y no pasó nada. Pero Alonso saludó desde la ventana a la gente que estaba junto a la estatua de Hachiko.

Otra cosa que salió muy bien fue la entrega personal de Alonso, es decir el asturiano hizo el reparto con algunos de los pedidos en Tokio. "La promoción empezó hace 10 días para los aficionados japoneses. Todos los que hicieran algún encargo de Kimoa, tendrían una sorpresa especial: era yo quien se lo llevaba a su casa. Sé que en Japón es complicado encontrar las casas, pero lo conseguimos y fue alucinante. Estaba muy sorprendido. Me lo pasé muy bien, en general todo el martes fue un día muy especial. Fueron todos muy amables en las casas, las familias nos ofrecieron toda la comida y bebida que quisiéramos. Fueron completamente abiertos con nosotros y es gente muy agradable". Increíble…