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La ilusión de una ciudad fascinante

La ilusión de una ciudad fascinante

No hay un solo diario británico que le dé una sola opción al Brighton de permanecer en la Premier. Seguro que su presidente, dueño e hincha desde los siete años, Tony Bloom, le pedirá a su entrenador, Chris Hughton, que cuelgue alguna de esas previas en el vestuario del equipo en el magnífico estadio que ha construido, que ha costado menos que los dos nuevos laterales del City y que ha sido esencial en la historia reciente del club: le ha permitido pasar del fútbol casi amateur hace 20 años a la Premier.

Ni Bloom, ni Hughton, que fue fichado para sacar al equipo de la zona de descenso en el invierno de 2014, tienen miedo de la Premier y planean jugar del mismo modo que lo hicieron la temporada pasada. Al ataque, sin dar respiro al rival, un estilo que ha enamorado a la ciudad: el alcalde les entregó a ambos las llaves de Brighton después de declarar que se habían convertido en “héroes históricos del club”.

Para intentar la gesta de permanecer un año más en la liga, no tienen ninguna intención de gastarse más de lo que tienen. Pero contará, como ha ocurrido desde la llegada de Poyet, con algún miembro de la Spanish Armada. El capitán Bruno, que lleva seis años en el club, y ahora Ryan (el portero procedente del Valencia) añaden calidad a un equipo que planea divertir esta temporada a una ciudad fascinante que mezcla la decadencia con el lujo, los barrios gays y heteros, el mar y el verde.

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