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Barcelona 92: recuerdos mágicos

Barcelona 92: recuerdos mágicos

Hay eventos que se quedan grabados, momentos que se congelan en el tiempo. Sabemos perfectamente qué hacíamos y dónde estábamos en ese instante en que Iniesta marcó el gol en el Mundial de Sudáfrica, o en aquel 12-1 a Malta, para los que somos algo más mayores. Hoy se cumplen 25 años de la Inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Y los recuerdos se suceden. Voy a relatar el mío. Me veo en una habitación de París, frente al televisor, en la víspera de que Indurain se coronara en los Campos Elíseos por segunda vez. Enviado especial de AS al Tour de Francia. Se anuncia el desfile de España. Avanza don Felipe, entonces aún Príncipe, al frente de la expedición, con la bandera, y rompo a llorar como una Magdalena. No fue un ataque de patriotismo. Fue mucho más que eso.

Todavía hoy me pregunto a qué vino esa llantina en el Hotel Concorde Lafayette. Hubo motivos personales, seguro: el primer viaje largo al extranjero como periodista. Pero sobre todo tuvo que ver con la confirmación de que España había entrado en la modernidad como país. Los Juegos, la Expo, el AVE y hasta un campeón del Tour contrarrelojista. Cada uno vive los recuerdos a su manera. Si miran en el retrovisor de su memoria, a cada cual le asaltará una imagen diferente de Barcelona 92: la antorcha de Epi, el arquero Rebollo, la mascota Cobi, el oro de Cacho, el gol de Kiko (entonces aún Quico), el Dream Team de baloncesto, el Angolazo, las lágrimas de Miriam Blasco, las Chicas de Oro… Momentos mágicos, transcendentales para nuestro deporte, que desde hoy voy a intentar refrescar aquí.

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