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La rueda no se detiene

La rueda no se detiene

Hay razones para el entusiasmo con la Selección Sub-21. Juega bien, gana y anticipa un espléndido futuro para el fútbol español, sometido en los tres últimos años a la nostalgia de la imperial generación que conquistó un Mundial y dos ediciones de la Eurocopa.

Si algo ha distinguido a España ha sido su capacidad para fabricar grandes equipos juveniles en los últimos 20 años, con un valor añadido: su éxito se ha trasladado a la Selección absoluta. En las categorías más jóvenes de la Selección se edificó el estilo que distingue desde hace años a nuestro fútbol y se instauró un espíritu competitivo desconocido hasta entonces. Todo indica que esta Selección figura entre las mejores que ha producido España, por la abundante calidad y por la variedad de jugadores.

España se medirá mañana con Alemania, el país que cambió el paso antes del Mundial 2006 para fijarse en los métodos que caracterizaban la formación de jugadores en España. No es circunstancial que los dos últimos ganadores del Mundial hayan sido alemanes (2014) y españoles (2010), en gran medida por el efecto del éxito de sus selecciones en las Eurocopas Sub-21 y Sub-19 en los últimos años.

Alemania ganó la Eurocopa Sub-21 de 2009 con un equipo en el que figuraban seis jugadores (Neuer, Özil, Boateng, Höwedes, Hummels y Khedira) que lograron el Mundial cinco años después. España ganó el Mundial 2010 y las Eurocopas 2008 y 2012 con una inmensa mayoría de futbolistas prestigiados en los torneos juveniles. Jugadores como Casillas, Reina, Xavi, Iniesta, Sergio Ramos, Silva, Fàbregas, Mata, Javi Martínez y Fernando Torres habían sido campeones en algunos de los grandes torneos juveniles: Mundial Sub-20 (1999), Eurocopa Sub-21 (2009 y 2011) y Eurocopa Sub-19 (2002, 2004, 2006 y 2007). Otros, como Puyol o Capdevila, habían sido finalistas en los Juegos Olímpicos de Sydney (2000).

Siete de los jugadores que integran la Selección Sub-21 actual vienen reivindicados por la victoria en el Europeo Sub-19 de 2015. Asensio, Ceballos, Meré, Vallejo, Merino, Rodrigo y Mayoral formaron en el equipo que derrotó a Francia en la final. Son los más jóvenes de la Selección y, sin embargo, algunos de ellos, Asensio y Ceballos especialmente, ya han alcanzado la condición de figuras. El optimismo procede de la continuidad que ha generado el fútbol español desde la victoria en el Mundial juvenil de Nigeria, en 1999.

En la Selección absoluta son fijos De Gea, Isco, Carvajal, Morata, Koke y Thiago, ganadores del Europeo Sub-21 en 2013. A ellos se añadirán Asensio, Saúl y probablemente Arrizabalaga, a la espera de la evolución de Ceballos, autor de una deslumbrante actuación frente a Italia, y Sandro. Todos ellos reúnen las condiciones esenciales para saltar a la Selección absoluta: además de probar su calidad y su vigor competitivo en las categorías juveniles, han tenido impacto en la Primera División (Saúl en el Atlético, Asensio en el Real Madrid, Arrizabalaga en el Athletic, Ceballos en el Betis, Vallejo en el Eintracht de Frankfurt) y en la Liga de Campeones, caso de Saúl y Asensio, autores de ocho de los 12 goles de España en el torneo Sub-21.

A diferencia de Inglaterra, cuyos Sub-21 apenas tenían experiencia en la Premier, España y Alemania jugarán la final con una amplísima representación de jugadores registrados en las grandes competiciones, con un modelo de juego absolutamente reconocible en los dos casos. Si este torneo invita al optimismo es porque remite, tanto para España como para Alemania, a la experiencia de los últimos años: quien domina el fútbol juvenil multiplica exponencialmente sus posibilidades de dominar la categoría absoluta.

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