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ROLAND GARROS

Las cinco claves de la resurrección de Rafa Nadal

Tras dos años con problemas, el de Manacor ha recuperado el drive, blindado su saque, está sano y ha vuelto a imprimir respeto en el vestuario.

Rafael Nadal, posando con el trofeo de Roland Garros.
Julian FinneyGetty Images

Pretemporada. Decidió parar en octubre pasado para curar bien su cuerpo (arrastraba la lesión en la muñeca izquierda) y se centró en recuperarse. Incorporó a su equipo a Carlos Moyá, que ha aportado un plus en el entrenamiento. "Siempre es bueno que alguien te diga las cosas de otra manera", apuntaba al respecto su tío Toni.

Drive. Su golpe favorito ha vuelto a correr como antes. Se vio en algún drive paralelo en la final contra Wawrinka. Es el termómetro de su juego y había perdido mordiente. Decidió meter tres gramos más de peso en la punta de su raqueta y eso le ha dado más velocidad, aun a riesgo de perder control.

Segundo saque. Sus estadísticas de efectividad al saque han subido este año. En Roland Garros marcó su peor número en la final, con un 65%. Pero estuvo cuatro días por encima del 70% y uno en 85%. Eso da pocas oportunidades a sus rivales de atacarle al resto.

Tiempo en pista. Es la vez que menos tiempo ha pasado en pista. Ha dominado, pero con mucho menos desgaste. Sólo ha estado 12 horas y 6 minutos en pista. La vez que menos. No ha perdido ni un set y sólo ha cedido 37 juegos (seis menos que en 2008, su récord hasta ahora).

Mentalidad. Nadal, sano físicamente, es el jugador más fuerte de mente. Está más rápido de piernas que nunca, ha dejado atrás dolores y otra vez los rivales le respetan en la pista. En 2015, con problemas de ansiedad, y 2016, físicos, en el vestuario se sabía que era vulnerable.

Rafael Nadal