El Glorioso en la final fue Leo

El Glorioso en la final fue Leo

Pues el Glorioso esta vez tenía forma de pequeño diablo con el dorsal diez y los colores azul y grana. Messi descifró todo el entramado de Pellegrino y se llevó la enésima final. Pero eso no retira la matrícula de honor al grupo vitoriano. Liverpool y ahora Leo entran en la leyenda negra babazorra. Todo el alavesismo desea que no tengan que pasar otros 16 años para vivir un momento histórico. Querejeta y el director deportivo, Sergio Fernández, harán un gran equipo. Si hay una lección que se extrae de lo de ayer es que el alto rendimiento exige muchísimo. Las finales no se ganan en la grada (que se lo digan al Athletic), pero la estampa nocturna ya queda para la historia.

La afición vitoriana volvió a dar una lección de comportamiento, de apoyo a unos colores que, como dice el himno de Alfredo Donnay, durante esta campaña resurgieron potentes otra vez. Los 25.000 vitorianos nos volvemos hoy a casa orgullosos. Mucho. La permanencia y una final encumbran a Pellegrino. Ojalá considere la opción de seguir, pero lo veo casi imposible. Deja huella. Se irán muchos jugadores. Acusó el Alavés apartar a Camarasa del once de salida. Con su entrada y la de Sobrino hubo más llegada, pero los intentos morían en la frontal del área o bien con remates desviados. Para ganar un título hay que tragar sapos. La plaza de España en Vitoria bullía: la ilusión ha vuelto a Mendizorroza.

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