ATLÉTICO NACIONAL

Atlenal, el santuario que por 52 años ha venerado a Nacional

Un bar en Envigado se convirtió en 1965 en un templo verdolaga y en un sitio obligado para los aficionados. Allí, entre cuadros, banderas y tangos, se respiran las siete décadas del club.

Medellín
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El bar Atlenal es el santuario ubicado en Envigado, Antioquia, que ha venerado a Nacional, que este domingo 30 de abril cumplirá 70 años de fundación.

"Nacional, vos te has ganado el cariño de la hinchada por la forma de jugarte con coraje y con tesón…".

Entre tonadas así, como las de este tango de Carlos Valdez, se construyó en el municipio de Envigado una especie de santuario del rey de América que en sus paredes tiene adherida la historia de un club que en 70 años ha dado más alegrías que tristeza.

El bar Atlenal, fundado en 1937 por Francisco Álvarez con el nombre 'Quijote', ha sido testigo de las 26 conquistas del club verdolaga.

A partir de 1965, cuando lo adquirió Arnoldo Urdinola, un "enfermo por Nacional", cambió de nombre y se convirtió en un recito obligado para los aficionados verdolagas, pues allí -entre la nostalgia del tango y aguardientes- empezó la fascinación por leyendas como Balassanián, Navarro, René o Cueto, se vivieron ardientes debates sobre el estilo de Zubeldía, hubo brindis en honor a los puros criollos y se soltaron lágrimas cuando Henríquez levantó la Copa Libertadores.

"Es un orgullo saber que llevo 17 años cuidando un lugar tan importante para los hinchas de Nacional", le dijo a As Colombia Aníbal Rojas, el actual dueño del bar y el hombre que junto a su esposa y cuatro hijos se ha encargado de mantener la mística del lugar.

En fechas especiales o en partidos importantes, Atlenal puede llegar a albergar a unas 300 personas, quienes frente a una pantalla grande y al ritmo del 'Pregón Verde' empiezan el ritual que por lo general termina en el festejo por un triunfo o la materialización de una estrella.

"En una final llegué a tirar unos 500 voladores, eso fue cuando ganamos la estrella 15", detalló.

En las paredes, además de relojes y mensajes alusivos al equipo, banderas y recortes de periódico, hay más de 40 cuadros que evocan momentos memorables. La mayoría son fotografías del equipo formado previo a alguna final, pero es un retrato de Andrés Escobar el que captura toda la atención.

"Siempre que Nacional queda campeón traigo un cuadro. Así he ido llenado la pared, ya no me caben. Pero cuando vuelva a ganar, le abriré espacio", contó Rojas quien señala que hay "mucho enamorado" y le han llegado a ofrecer hasta un millón de pesos por un cuadro.

Entre los clientes ilustres que ha tenido este bar están exjugadores como Jimmy Arango, 'El Alemán' Moncada y Ramón Vélez. También han recibido a ídolos actuales como Stefan Medina y Sebastián Pérez. Pero quizá la visita más significativa fue la del trofeo de la Libertadores 2016, que conmocionó a los habitantes de Envigado.

"Había una romería y filas largas. Era como cuando se van a matricular los muchachitos en el colegio", relató don Aníbal, como lo llaman sus clientes.

Él también pudo comprobar la dimensión que alcanzó Nacional en el ámbito internacional cuando uno de sus clientes resultó ser un médico brasileño que vino exclusivamente a conocer Atlenal y a agradecerle a su dueño, luego de verlo decir –a través de Internet– que "Chapecoense siempre será nuestro hermano", en una nota para un noticiero local.

"Por esa tragedia aérea puse por cinco días una bandera de Nacional en la entrada con un moño negro para mostrar nuestro luto", recordó Rojas.

En otro de esos momentos tristes, de la antigua rockola salió con más fuerza un lamento cantado del Carlos Gardel cuando en el campo la historia no benefició a los verdolagas. Hubo llanto en los más de 30 clientes más fieles, que "sagradamente" se reúnen en este templo a ver los partidos, discutir decisiones arbitrales, recitar de memoria alineaciones y hablar de las grandes leyendas.

"En 2004 todos lloramos. Hicimos los cinco goles y perdimos el título con Junior. Es mejor no recordarlo porque ese día la alegría fue mucha y al final…", evocó el anfitrión, quien para los días especiales contrata tres personas más, pone bombas verdes y blancas, saca un bandera de 30 metros y se cuelga su poncho y carriel porque se siente más antioqueño que nunca.

En la mente de Aníbal también están presentes muchos pasajes exitosos y jugadores espléndidos. Pero hay uno que lo marcó por su calidad: "Tengo grabado al 'Arriero' Herrera. Era impresionante, era una estrella… un volante de categoría. Es que del 99 para atrás no había jugadores malos".

Entre esos muros, en los que habitan algunas fotos ochenteras de América, Santa Fe y Millonarios, para recordar que enfrentar a poderosas nóminas ha hecho aún más grande la historia del club, también hay felicidad por poder mantener más que vigente este homenaje para los 70 años del club.

Ahora, se alista para celebrar con toda la afición verdolaga y una "clientela hermosa" el próximo 30 de abril las siete décadas. Y como a través de su bar ha contribuido con el legado de Nacional, Aníbal se atreve a pedir que de cumpleaños se le haga realidad el sueño de tener a toda la plantilla profesional con el profesor Reinaldo Rueda en su santuario, para mostrarles la magia que envuelve a Atlenal.

"¡Nacional! es el grito de tu hinchada. Son las voces de la barra que te alientan sin cesar…"