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Un poco de rigor no es pedir mucho

Alguien debería empezar a formular una teoría al respecto de la manía de esta junta por quedar bien con todo el mundo de palabra y fracasar luego en los actos. El pasado 25 de marzo se escenificó una reconciliación entre los Cruyff y una directiva, que empezando por su presidente había despreciado a Johan a niveles vergonzantes, pero que fue recibida con alegría por gran parte de los culers. Borrón y cuenta nueva en una pugna en la que todos dijeron cosas que hubieran preferido no pronunciar en un momento dado, valga la expresión. En esa conmemoración de la muerte de Cruyff el vicepresidente Cardoner anunció que el Barça pediría que la calle Arístides Maillol pasara a llamarse Johan Cruyff. Así, la dirección postal del club recordaría al holandés. Ayer, este extremo pasó a ser “un malentendido”, según relató Bartomeu. “Buscaremos una calle nueva y cercana para llamarla Cruyff en el nuevo Plan Urbanístico”, añadió No fue eso lo que dijeron en un inicio. A Jordi Cruyff pongo por testigo.

Uno entiende que cambiar el nomenclator de la ciudad no es fácil y que el escultor Maillol no se merece que le quiten su nombre a una calle... Pero un poco de rigor, un poquito, ni que sea por una vez en las declaraciones no estaría de más. Dejen de hacer lo que no sienten ni son. Hace sospechar.