Atleti, por cabezonería

Atleti, por cabezonería

Vital. El Atlético salió al feudo de Los Cármenes sabiendo que el Sevilla se había dejado dos puntos ante el Leganés, por lo que la jornada podía ser redonda. Y lo fue gracias a un tanto de Griezmann en la recta final de partido. Pudo hacerlo antes, pero al Atleti le cuesta muchísimo marcar un gol. Es increíble que un equipo con delanteros de la talla del propio delantero francés, Gameiro, Torres, Correa, Carrasco... tenga tantos problemas a la hora de marcar. Pero finalmente logró hacerlo y se llevó tres puntos de oro, tres puntos vitales en la lucha por el tercer puesto liguero. El Atlético ganó por fe, por cabezonería, porque tenía que hacerlo. No cabía otra.

La lucha. Esa misma cabezonería es la que le mantiene al Atlético arriba, a cinco puntos del Sevilla. El conjunto sevillista visita el Calderón el domingo, por lo que la distancia puede quedar reducida aún mucho más. Es verdad que al Atlético le ha pasado de todo esta temporada y las lesiones se han cebado con el equipo rojiblanco. Pese a todo, el Atlético sigue peleando, sufriendo, compitiendo... Pese a todas las dificultades, los rojiblancos no dan por perdida esa tercera posición.

Fuera de casa. El Atlético tenía miedo a la salida del Granada y supo jugarle al conjunto granadino en el inicio del partido. Luego fue superado. Pero en la segunda mitad los madrileños se fueron a por el partido. El Atlético encadena 6 encuentros de Liga sin conocer la derrota fuera de casa (dos empates y cuatro victorias). Desde el 12 de diciembre, cuando cayó ante el Villarreal, el Atlético no pierde en Liga lejos de su estadio. Esto no sucedía desde la temporada 2013-14.

Decisivo. Griezmann fue, una vez más, decisivo. Marcó su gol 21 de la temporada (13 en el campeonato liguero, cuatro en Copa y cuatro en Champions). La jugada del gol fue muy trabajada, tocando la pelota antes de lanzarla al área para mover a la defensa del Granada. Griezmann también marcó por cabezonería. No hizo un buen segundo tiempo, pero siempre está en el sitio justo y en el momento ideal.

Savic. La fe y las ganas de este Atleti se pueden ver en una imagen: Savic sangrando sin querer marcharse del campo, sin querer abandonar el terreno de juego. El árbitro tuvo que echarle prácticamente del campo porque se negaba a irse. Eso es el Atleti, juegue quien juegue. Lo haga él o Giménez, o Lucas o Godín. Derrochando coraje y corazón (y sangre), el Atleti derribó el muro del Granada e hizo feliz a toda su hinchada, especialmente a ese millar de seguidores que vieron al equipo en directo. 

Otra final. El Atlético afronta ahora el partido de Champions ante el Bayer Leverkusen y posteriormente la final ante el Sevilla. Cuando el Atleti viaja al Pizjuán siempre encuentra las máximas dificultades y el conjunto sevillista nunca regala nada. Es la hora de emplearse con esa máxima intensidad que aplica el rival.

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