La FIA complica más las salidas

FÓRMULA 1

La FIA complica más las salidas

Salida del GP de Hungría de 2016.

LASZLO BALOGH

REUTERS

Cambia la normativa del embrague para hacer que los comienzos de las carreras dependan solo de los pilotos y no de sus ingenieros.
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No hay un momento más determinante en la carrera, por eso sigue siendo el instante que más engancha a la afición. Una salida puede dejar las cosas como empezaban o dar un vuelco a la parrilla. Es totalmente imprevisible y la FIA quiere que lo sea todavía un poco más. Si el año pasado los pilotos tuvieron que afinar su habilidad al apagarse el semáforo con la limitación en las comunicaciones por radio con sus ingenieros, a partir de este tendrán que tener mucho más tacto al soltar el embrague sino quieren arruinar su carrera a la primera de cambio.

Y es que, según desvela 'Motorsport', la FIA ha complicado las cosas con una nueva normativa que afecta directamente al embrague. Su objetivo es que el procedimiento de salida dependa exclusivamente del piloto, y parece que lo van a conseguir al implementar un ajuste lineal del mismo. Antes, no era así, por lo que los ingenieros podían configurar la palanca del volante encargada de iniciar el movimiento del coche para que estuviera en el punto exacto durante la mayor parte de su recorrido. Pero eso se ha acabado.

Ahora, al progresar el movimiento del embrague de forma lineal el proceso se ha vuelto completamente manual y el piloto será el único responsable de encontrar el punto de mordida adecuado que le permita empezar la carrera sin quedarse clavado en su casilla de salida por patinar las ruedas o por calar el coche. Además, se ha limitado el rango de movimiento del embrague en 80 mm para evitar que los equipos lo alarguen para que los pilotos tengan más margen de acertar con el punto adecuado y les faciliten las cosas.

Ya han llegado las primeras reacciones. "Antes solo había que liberar entre el 10% y el 80%. Se creaba un mapa que estaba configurado para el agarre, los neumáticos y el combustible. Así que era cosa 100% de los ingenieros, pero ahora es completamente nuestra", dice Magnussen. "Ahora la situación es como la de un coche normal. Cada piloto tiene que encontrar el punto exacto de mordida. Antes, era más un tema del ingeniero encontrarlo", añade Wehrlein. Otra aspecto más al que adaptarse en esta nueva F1.

Sigue el el Test de F1: en Montmeló, Día 7.

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