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El nombre que está prohibido en el Super Bowl: Donald Trump

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El nombre que está prohibido en el Super Bowl: Donald Trump

El nombre que está prohibido en el Super Bowl: Donald Trump

Travis Lindquist

AFP

La conocida relación entre los Patriots y el polémico mandatario estadounidense es un tema intocable.

Houston

Los New England Patriots son conocidos como un equipo que guarda muchos secretos, pero hay un tema que nunca se preocuparon en ocultar: Su relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Durante la campaña presidencial, Tom Brady conservaba en su vestidor una gorra con el slogan del empresario: “Hacer a Estados Unidos grande de nuevo”. Trump afirma que Bill Belichick le escribió una carta felicitándolo y resaltando varias virtudes. Vamos, el dueño Robert Kraft asistió a la ceremonia de investidura.

No es de sorprender que los nombres de Brady y los Patriots aparezcan en la aplicación móvil: “BoycottTrump”.

Donald Trump es el enorme elefante en la habitación. Uno del que ni los Patriots ni los Falcons van a mencionar con el juego más importante de la temporada a la vista.

En un momento en el que Trump acapara los titulares mundiales por su política divisiva y excluyente, sus decretos por erigir un muro en la frontera con México y prohibir el ingreso de musulmanes a Estados Unidos, coincide con el incremento de reportes de que serán precisamente los Patriots los que vayan a México a jugar un partido el año entrante.

“No lo sé. Aunque el football es un deporte global, no es descabellado”, dijo el legendario linebacker de los Patriots, Teddy Bruschi cuando se le preguntó si la conexión New England-Trump pudiera influenciar la realización de ese potencial partido. “Sería algo magnífico que los New England Patriots jugaran en México”.

Durante su campaña y su breve mandato, Trump ha arremetido con fuerza a la primera oportunidad contra su vecino del sur. Por lo que un juego de la NFL, en especial de los Patriots, sin lugar a dudas no caería bien en el empresario, y con toda certeza expresaría su disgusto.

Shane Skov, ex linebacker de los 49ers y ahora analista televisivo, nació en San Francisco pero hizo sus estudios intermedios en Guadalajara, México, lo que lo coloca en ambos lados del muro cultural y le da una voz autoritaria en el tema.

“Hemos visto en las últimas dos semanas que las cosas que está haciendo el gobierno en este momento, lo cual no es representativo de los sentimientos del país”, indicó el ex astro de la Universidad de Stanford, su español, perfecto. “Es un conflicto y espero que con el tiempo encontremos un acuerdo entre los Estados Unidos, nuestro gobierno, y México”.

Es un futuro que no llega lo suficientemente rápido, pues Skov sabe de las ramificaciones deportivas de mantenerse la postura de Trump hacia México.

“Creo que lo político va a afectar la relación del football y la NFL. Es algo que va a crecer”, subrayó.

Pero la economía de México y los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos no han sido los únicos afectados por la retórica divisiva del 45to mandatario estadounidense.

Como un jugador de raza negra que juega en corazón del llamado Sur estadounidense, reconocido por sus divisiones raciales, el linebacker de segundo año de los Falcons, Josh Keyes, reconoce la trascendencia del tema. Pero es discusión será para otra ocasión.

“Esa es una pregunta muy importante, pero en este momento estamos enfocados en los Patriots”, sentenció.

 

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