Con Zidane, viento en popa, a toda vela

Con Zidane, viento en popa, a toda vela

Habrá niños que hayan acudido por primera vez al Bernabéu. La fecha invitaba a ello, en esta cola de las fiestas navideñas, en esa mañana soleada. Lo recordarán siempre como un día muy feliz. Cristiano mostró sus cuatro Balones de Oro, Marcelo celebró con alegría sus diez años en el Madrid, Zidane enlazó su partido número 39 sin perder, con lo que igualó el récord de Luis Enrique... Hubo cinco goles, todos bastante bonitos, marcó hasta Casemiro, ya sólo queda un jugador de la plantilla, Coentrao, por marcar. Todo le sale bien al Madrid, hasta los arbitrajes. Ayer se coló el gol de Benzema en ‘off-side’, mientras en Sevilla aún se quejan.

Sólo vi un poco fastidioso a Cristiano. Era el día de su fiesta y no destacó. Marcó sólo uno de los cinco y se le ve impaciente. Juega en otra zona, interviene menos, ha de esperar y le va a costar acostumbrarse. Más que nunca, si eso es posible, va a medir (y le vamos a medir) su rendimiento por goles. Mientras, luce todo el Madrid, con un juego más colectivo, menos dependiente que antes de esa BBC de la que ahora falta Bale. Un Madrid más junto, más presionante, que ayer volvió a abrir el partido robando el balón en la salida del rival. El Madrid es ahora más equipo que nunca en los últimos años. Depende cada vez menos de Cristiano.

Poco rival enfrente, también es verdad. Este Granada lleno de jugadores en tránsito, pero sin el ojo de Pina, que era importante, fue lo que se suponía: un grupo desmañado, cuyos errores penalizó inmediatamente el Madrid, que al descanso llevaba ya cuatro goles. Un proyecto que empezó con Paco Jémez y pasó a Lucas Alcaraz refleja poca convicción de quienes lo llevan. Lo llevan el propietario, un supermillonario chino, y un servomando de Pere Guardiola, todo dentro de la estrategia de una empresa de traer y llevar jugadores por el mundo. Con Pozzo y Pina era parecido y el equipo aguantó cinco años en Primera, pero esto pinta peor.