Fútbol de China, compras e inversiones

“La Liga China es el Cosmos de estos días”, me decía ayer un amigo, al saber que Pepe estaba en la idea de ir para allá. Más que el Cosmos, que fue símbolo de aquello, se podría decir NASL, la Liga que agrupó todo aquello. Clubes que pagaban bien, que no ofrecían un nivel competitivo que satisficiera el ego de los más grandes, pero sí les ofrecía, cuando avanzaban en la treintena y les fallaban fondo y velocidad, grandes contratos y un digno campeonato en el que desenvolverse. Por allí pasaron entre otros, además de Pelé, Beckenbauer, Carlos Alberto, Cruyff, Torpedo Müller y algunos españoles, el más notable Velázquez, que recaló en el Toronto.

Aquello ocurrió en los setenta y pinchó en los ochenta. (Ahora ha vuelto, pero es otra cosa). Qatar ha hecho recientemente aquel papel, en escala menor (Guardiola, Hierro, Xavi...) pero ahora es China. Los equipos pertenecen a grandes corporaciones, como pasa en México y como pasó en su día con la NASL (el Cosmos era de la Warner) o recientemente en Rusia, fenómeno parecido que ya decae, porque sus ricos se van aburriendo. Eso  permite pagar por encima del mercado. No se van a llevar a jugadores que aspiren a ganar la Champions, pero sí los del siguiente nivel. Una amenaza para equipos medios, una competencia económicamente imbatible.

Así, hemos visto cómo allí han ido los Tévez, Jackson, Pellé, Óscar, Hulk. Ahora se lo piensa Di María. Para Tebas, es más problema la Premier, porque China busca una estrella o dos por equipo, para apuntalar un grupo hecho de jugadores de allá, mientras que la Premier arrambla con todo. Lo de China es un fenómeno, en todo caso, interesante, azuzado por el presidente, Xi Jinping. Y tiene la contrapartida de que algunos lo que hacen es sacar el dinero de allí e invertirlo en nuestro fútbol, de lo que tenemos casos notables en el Atlético, en el Espanyol, en el Granada y quizá pronto en el Celta. Algo a lo que habrá que acostumbrarse.