El Clásico BARCELONA-REAL MADRID

Un Clásico con papeles cruzados

El día de la verdad. Se presenta un Barcelona-Real Madrid incierto, con papeles más cruzados que nunca, ninguno de los dos defiende el modelo puro que les hizo campeones de Europa. El Barça de hoy es el Madrid de ayer. Luis Enrique cree más en la pegada que en el juego. El estilo, el ADN Barça en entredicho. Si hay un día para girar esa idea y volver al origen, es hoy. Si hay un hombre es Iniesta. El culé sabe que sin Xavi ya nada será igual, Andrés ya no tiene a su socio predilecto diez metros por detrás, lo tiene diez por delante, es Messi. Ellos pueden ser el pegamento que necesita el Barça. Si conectan, fiesta. Siempre quedará confiar en los tres de arriba, más cuando Messi es el máximo goleador de la historia de los Clásicos con 21 goles, pero al Barça moderno siempre le fue más fácil jugando bien.

Un Madrid más solidario. El Madrid se presenta con una piel diferente a otras temporadas. Puede seguir presumiendo de pegada, pero hay algo más. Zidane, en la adversidad de las lesiones sufridas, curiosamente, ha encontrado soluciones que han generado mejor juego. Han restado electricidad al equipo, pero la sensación es de más equilibrio, más equipo, más solidaridad. Mateo Kovacic encarna esa idea. Su acoplamiento a la posición de ‘5’ ha sido fantástico. Mérito del joven croata, sobre todo porque nunca fue su posición (en el Inter era más bien un trequartista), el rol de Casemiro no era sencillo de cubrir y el croata es mejor que Kroos para esa plaza. Tiene más brío, cubre más campo, además su regate y primer paso le permite solventar líneas de presión. Opción interesante de futuro.

Diferencias. La calidad de ambas escuadras no tiene par, cualquier cosa es posible, pero la sensación es que cada día que pasa el Barcelona depende más de Messi y el Madrid menos de Cristiano.

Más allá del Clásico. Fíjense en el Eibar, en lo bien que juega y lo poco fiel que es a la leyenda que es. Ni rastro del juego basado en el balón largo, la segunda jugada y el barro. La obra es de Mendilibar, tiene al equipo a un punto de la Europa League y con un pie en octavos de final de Copa, sus equipos juegan mucho mejor de lo que parece. Contrata jugadores que, fábula en mano, no pegaban en Eibar ni con cola: el japonés Inui, Jota Peleteiro, Pedro León, Bebé… los firma y pone a jugar bien. Que se lo pregunten a David Silva, hoy estrella mundial y que se licenció con él. Para Mendi no será un domingo cualquiera, se sienta en San Mamés, su sueño siempre fue entrenar al Athletic. Y lo consiguió, diez partidos, no más. Un mal arranque y fue relevado por Clemente. El fútbol le debe algo bueno.