América de Cali

Autor de gol que frenó ascenso del América lo quiere en la A

Jesús Figueroa dijo en diálogo con AS Colombia que su gol “es el mejor de la B”. Sobre el juego del domingo comentó: “Todo el mundo anhela que América suba”.

Cali
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Jesús Figueroa, jugador del Popayán
Héctor Fabio Gruesso AS Colombia

América-Quindío en vivo

Cada domingo es una oportunidad para resarcirse del error de la jornada anterior. La puesta en escena gravita entre las lamentaciones o las celebraciones. Jesús Figueroa en los dos partidos frente al América, experimentó los dos estados. En el juego por la segunda fecha del Cuadrangular, se elevó tras un centro de costado de Camilo Angulo, y venció al arquero de su equipo, Óscar Ramos. La tempranera anotación en su puerta, disminuyó la taquicardia de los americanos, quienes luego marcaron el segundo gol y metieron el juego al congelador.

Apenas 19 días después, en el juego de vuelta en el Ciro López, Figueroa tuvo su redención… recibió de aire un defectuoso despeje de Járol Martínez y de espaldas al arco se levantó y golpeó el cuero con el empeine derecho, tras una media vuelta, el balón fue a parar a la base del paro derecho de Carlos Bejarano. El gol dolió pero mereció la admiración de los hidalgos vestidos de rojo. “Luego en una jugada detenida, Herner me dijo, ‘ey Figueroa, te marcaste un golazo”.

El primer sorprendido fue el propio anotador. Figueroa nació un 13 de febrero de 1996 en San Luis, Tolima. Jugaba como mediocampista de marca en la selección de su departamento e inició su proceso en la escuela ‘Babby Soccer’, que lideraba el técnico Flavio Torres. Lo diría el exfutbolista ‘Piña’ Mendoza. A mediados de 2012 llegó a una prueba al Boca Juniors caleño, Julio Valdivieso lo posicionó como defensa central, y seis meses después firmó su primer contrato como profesional con el Universitario de Popayán.

“Mi padre trabaja en lo que le salga en el pueblo y mi mamá los domingos ayuda en un restaurante. San Luis es un pueblo humilde que vive de la agricultura, del maíz, el algodón… y yo de vez en cuando trabajaba cogiendo maíz y algodón”, comentó Figueroa. Fue a ellos, a sus padres, a quienes les dedicó el sorprendente golazo con el que se empató el partido frente al América (1-1).

“Nunca he tirado una jugada de esas, soy defensa central y a uno pocas veces se le presentan esas oportunidades. Cuando veo que el balón pega en la malla, fue algo increíble. Luego todos los compañeros me decían que me había desquitado con esa joya de gol. No lo esperaba, para mí, es el mejor gol de la B”, comentó.

Figueroa vive desde hace cerca de 2 años contiguo al Pascual Guerrero, en la casa-hogar del Universitario de Popayán, comparte con seis jugadores del equipo profesional, dice que se siente cómodo y agradecido con doña Nelly, quien les brinda la alimentación diaria en la reconocida Cafetería de Los Estudiantes. Allí dialogamos con el defensa central que tiene como objetivo a mediano plazo, jugar en el equipo de su tierra, del que es hincha, el Deportes Tolima.

¿Cómo sintió a los jugadores del América?

“América quería sumar los 3 puntos, pero nosotros mantuvimos la seguridad durante todo el partido. El gol de ellos fue de pelota quieta. Se les veía las ganas a los delanteros, querían meterse y no podían”.

¿Cómo prevé el decisivo partido entre América y Quindío?

“Quedamos en un grupo de la muerte, con tres equipos que estaban obligados a subir. Cartagena no pudo. Para mí que suba el que mejor haga las cosas, obvio que América es el más grande y todo mundo anhela que suban, volverlo a ver en la A, pero esto es fútbol y todo mundo se juega la vida. Nosotros nos la jugamos durante todo el año, por eso nos metimos a los ocho. Somos un equipo de jóvenes llenos de sueños”.

¿Qué será lo más difícil para el América durante el partido?

“Ellos saben que con el empate, Quindío sube a la A”.