Galopadas en Manchester, suspense en Madrid

El partido de la noche en Europa estaba en Manchester, donde el City y el Barça jugaron un fútbol extrañamente vertiginoso, con alternativas de mando, y, sobre todo, carreras, muchas carreras a toda pastilla, tras robo de balón en cualquier zona del campo. De aquel barullo salió ganador el City, pese a haberse visto en 0-1 y casi desencuadernado en torno a la media hora de juego. Pero un regalo de la defensa del Barça más un sabio retoque (De Bruyne por en medio y Kun a la banda), le permitieron dar la vuelta al partido, ¡con sólo un 34% de posesión! Para el Barça la derrota no es grave. Lo que es grave de verdad es la ausencia de Piqué atrás.

Decía que el partido de la noche europea estaba en Manchester, pero en Madrid hacía falta un segundo televisor, porque al Atleti no se le puede perder de vista ni un minuto. El Calderón volvió a vivir una noche europea grande, en este su tiempo final en el que las va enlazando. En el Atlético se siguen viviendo los partidos con sufrimiento, la diferencia es que ahora acaban bien. El de ayer lo resolvió Griezmann en el minuto de Sergio Ramos, y con el suspense añadido de si habría o no anulación. No la hubo ni tenía por qué. El árbitro vio bien. Total, doce puntos, líder de grupo y la clasificación asegurada ya, con dos partidos todavía por delante.

Las emociones de la Champions, en fin. Hoy nos queda el Sevilla, que recibe al Dinamo de Zagreb sin Nasri, lo que no deja de ser un problema. Y el Madrid, que visita al Legia sin público, lo que no deja de ser una rareza. He visto partidos así (West Ham-Castilla, Madrid-Nápoles...) y son extraños. Fútbol sin alma, en el que el rumor natural que produce el juego está ausente, y se escuchan, desnudos, los gritos de los jugadores, los golpes del pie al balón, devuelto todo ello por un eco sobrenatural. Ni siquiera creo que ayude al de fuera. No ayuda a nadie, enfría a todos. Pero los del Legia lo han provocado. Ya vimos aquí cómo son.