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P. P. San Martín

La tijera de los sueños a 1,70 de la hierba

Según estudios biomecánicos del fútbol, conectar una volea alta por encima del nivel de la cadera, sin el apoyo de los pies en el suelo se considera ‘la tijera de los sueños’. Es el caso del gol de Nacho a la Cultural, empalmando la llegada del balón en un giro de equilibrio perfecto (pierna derecha-pierna izquierda cruzándose en el aire) por encima de su cadera, aproximadamente a 1,70 m. Esta es la diferencia de la maravillosa volea que consiguió Zidane en la Novena: aquella fue con la pierna derecha anclada en la hierba (esto la distingue como volea) y la conexión con el balón se produjo a la altura de la cadera.

Nacho observa la llegada del pase de James, cayendo el balón desde una altura máxima próxima a 6 metros. Espera la caída de la pelota alejado 16 metros de la portería, bate con la pierna izquierda, empalma el balón con la derecha a 1,70, mantiene los brazos coordinados en el aire para hacer un ‘swing’ de hombros que potencia el remate en el aire para imprimir la salida acelerada del balón.

El empalme es espectacular por la altura, la flexibilidad, la coordinación y la plasticidad. Y queda para la historia porque acabó en gol. Según ha trascendido del vestuario madridista, esta acción la intenta Nacho y otros jugadores cuando se adornan en los entrenamientos. En León salió perfecta y tiene un mérito mayor porque su ejecutor no es un especialista en remates.

56 Kms/h y por la misma escuadra

Más allá de la plasticidad, el remate es perfecto porque acaba en gol. El balón es impulsado por Nacho a 56 Km/h, con una trayectoria perfecta para sortear por alto al guardameta Palatsí y entrar por la escuadra. Un remate imparable y limpio que provocó el asombro de los propios compañeros de Nacho. La imagen quedará para la historia de los goles en Copa.