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Una magnífica ocasión para no gustar a todo el mundo

Hacerse querer. El nuevo Plan Estratégico del Barça se basa en la idea de que el club sea una entidad “admirada, estimada y global”. Lo primero se consigue en base a la excelencia deportiva y de momento, pinta bien. Lo tercero, es mandamiento obligatorio en los tiempos que corren y parece que en base a datos de audiencias en Redes Sociales y volumen de negocio por el mundo, se va por el buen camino. Lo que no responde a una fórmula matemática es lo segundo, lo de estimada, porque en el fútbol como en la vida es imposible gustar a todo el mundo. No se puede ser pusilánime en este aspecto. Y parece que el Barça ha dado un paso en este sentido.

Elegir. El Barcelona parece que ha decidido, al fin, gustarle más a sus socios que a las instituciones que hasta ahora apoyaba. Los socios reclamaban una actuación contundente frente a instituciones como LaLiga o el Comité de Competición ante los que la junta era tibia. Las declaraciones y comunicados de las últimas 48 horas abren una nueva era en las relaciones entre el club y los citados organismos. El Barça ha tomado un camino de confrontación casi obligado ante unas actuaciones que se han ido sumando a otras anteriores que han hecho rebosar el vaso de la paciencia de alguien tan poco dado al conflicto como Bartomeu.

El don de la oportunidad. Por una parte, a la junta este conflicto le pilla tarde y con el paso cambiado, pero por otra le viene de perlas. Tarde porque el club podía haberle retirado la confianza a Tebas antes de apoyarle en su reciente reelección como presidente de LaLiga apoyando a un candidato alternativo, que fue descartado por ser del supuesto agrado de Florentino Pérez. Y me pregunto, por muy de parte de Florentino que fuera Aranzábal (en el caso que así fuera) ¿no era mejor que Tebas? Cuesta creerlo. Y el lío llega también como agua de mayo porque se produce a 48 horas de una asamblea de compromisarios en la que los rectores del club comparecerán como firmes defensores de la entidad ante el diablo corporativo centrista. Ni en sus mejores sueños los directivos azulgrana habían esperado un escenario semejante.

Y mientras tanto. El caso de la acción de responsabilidad contra la junta anterior, el del pacto con la Fiscalía por Neymar, el del retraso en las obras del nuevo campo y cualquier cuestión incómoda quedarán solapados. No se puede gustar a todos.