Fútbol Colombiano

De la gloria al exilio: ¿Qué pasó con Cúcuta en la última década?

El otrora Doblemente Glorioso, campeón del FPC en 2006 y semifinalista de Copa en 2007, hoy no tiene sede para jugar en 2017 su segunda temporada seguida en la B. Crónica de una crisis anunciada.

Cúcuta Deportivo, de José Augusto Cadena, no tiene sede para jugar en 2017 porque el alcalde de Cúcuta y el gobernador de Norte de Santander no prestarán más el estadio General Santander

El 7 de junio de 2007 terminó el sueño del Cúcuta Deportivo. Ese día, con la eliminación en la semifinal de la Copa Libertadores, el equipo le puso punto final a su época dorada.

La derrota 3-0 contra Boca en la neblina de La Bombonera fue el último capítulo de la historia de oro del Doblemente Glorioso.

Era el equipo de Jorge Luis Bernal, quien llegó tras la salida de Jorge Luis Pinto, el técnico que el 20 de diciembre de 2006 le entregó a la ciudad la primera -y única- estrella en la A. Un año antes (el 29 de noviembre de 2005) se había logrado el regreso a primera de la mano de Álvaro de Jesús Gómez. La bonanza duró 20 meses.

¿QUÉ PASÓ DESPUÉS?

El ascenso, el título de Liga y la semifinal de Libertadores llegaron bajo la administración de Ramiro Suárez Corzo (desde 2011 paga una condena de 27 años por homicidio), quien en 2005 lideró el grupo de personas que le compraron el club a Efraín Pachón Roncancio.

La época gloriosa coincidió con la alcaldía de Suárez Corzo, lo que permitió que el equipo recibiera apoyo de entidades públicas y empresas privadas, pero lo que también generó críticas hacia el mandatario por sus maniobras políticas, manejos económicos y derroche de dinero que el país futbolístico conoció como "la gasolina de avión".

Eso, para muchos, fue la cuota inicial de la crisis porque en 2008 comenzaron los problemas financieros y llegaron las deudas. Los referentes se fueron y las figuras se vendieron. Colo-Colo compró a Macnelly por 2,4 millones de dólares y en el General Santander todavía se preguntan dónde está ese dinero. "Suárez convirtió al Cúcuta en un club de bolsillo", era la frase que se escuchaba en los pasillos del estadio.

En la parte deportiva se vino abajo todo lo que se había construido. Bernal, quien además de la semifinal de Copa había llevado al equipo a los dos cuadrangulares del FPC, renunció en enero de 2008 por falta de garantías para armar un equipo competitivo.

Asumió Pedro Sarmiento, que dirigió la Libertadores, y ahí comenzó el desfile de entrenadores. Llegaron después: Aníbal 'El Maño' Ruiz (2008), Jorge Luis Pinto (2009), Néstor Otero (2010), Juan Carlos Díaz (2010-2011), Oscar Héctor Quintabani (2012), Guillermo Sanguinetti (2012-2013), Álvaro Aponte (2013), César Gónzalez (2013), Héctor Estrada (2014), Alberto Suárez (2014-2015), Carlos Alberto Quintero (2015), Marcelo Fuentes (2015), Flavio Torres (2015), Miguel Prince (2016) y Fernando Velasco (2016-actual). 

Dieciséis técnicos entre 2008 y 2016: inestabilidad que se reflejó en malas campañas, cero títulos y dos descensos (2013 y 2015).

LA ERA JOSÉ AUGUSTO CADENA

En 2012 las deudas del Cúcuta Deportivo sumaban alrededor de 18 mil millones de pesos (atraso en el pago de impuestos, demandas de jugadores, etc.), lo que llevó a la Superintendencia de Sociedades a acoger al equipo a ley de insolvencia (1116 de 2006).

Con ese panorama, a Ramiro Suárez Corzo no le quedó otra alternativa que vender -desde la cárcel- su paquete accionario, correspondiente al 65 por ciento.

En ese mismo 2012 José Augusto Cadena, un abogado santandereano y vinculado al fútbol desde 2005 cuando compró al Atlético Bucaramanga, se interesó por invertir en el conjunto de la frontera.

Mientras tenía el control de Patriotas, club del que había adquirido el 66%, inició conversaciones con Ramiro Suárez y su representante en la junta, José Antonio Manrique. Finalmente el arreglo por 11 mil millones de pesos (suma extraoficial) se concretó en noviembre de 2013, y Cadena pasó a ser el dueño y presidente del conjunto rojinegro con el 65% de las acciones (el 35 restante pertenece a socios minoritarios de la región).    

EL CONFLICTO CON LA ALCALDÍA Y LA GOBERNACIÓN 

"Lo que quiero es salvar al Cúcuta que está en una situación inviable. Lo primero es sanearlo económicamente. Segundo, armar un equipo con expectativas y que sea protagonista del torneo”, anunció José Augusto Cadena cuando llegó a la capital nortesantandereana.

El problema para él es que, además de los grandes pasivos que arrastraba la institución, su mandato empezó con el descenso del equipo después de ocho años (perdió la Promoción contra Fortaleza).

En 2014 el Cúcuta volvió a jugar en La B y en enero de 2015, gracias al torneo relámpago que creó la Dimayor, regresó a la A. Pero nuevamente, tras una mala temporada, volvió a descender. Ni siquiera duró 12 meses en la A. Este año quedó eliminado de los cuadrangulares finales y la crisis explotó.

“Con el alcalde (César Rojas) fijamos la posición de no permitir que los dueños del Cúcuta continúen utilizando el nombre de la institución solo para beneficiarse, y no sacando un equipo competitivo que haga quedar bien los colores de Norte de Santander. Por eso la decisión final será que no se presta más el estadio para este equipo, y que se lleve el Cúcuta Deportivo a jugar a otra región del país”, manifestó William Villamizar, gobernador de Norte de Santander, en declaraciones replicadas por el diario La Opinión.

Esa decisión la confirmó en Win Sports el alcalde César Rojas, quien recibió el apoyo de Ramiro Suárez Corzo para llegar a la Alcaldía.

AS Colombia conoció que, además de las razones expuestas por el gobernador y el alcalde, 'la administración Cadena' debe impuestos a la alcaldía anterior por la utilización del estadio General Santander.

Este portal se comunicó con el directivo para consultarle sobre dichos temas, pero no encontró respuesta.

¿EL FUTURO DEL CÚCUTA DEPORTIVO?         

Mientras hinchas, periodistas y dirigentes políticos consideran que José Augusto Cadena, más allá de evitar la liquidación, incumplió la promesa de conformar un equipo competitivo para retornar a Primera y volver a ser protagonista del FPC, este miércoles visitó, junto con el presidente de la Dimayor Fernando Perdomo, el programa Kick Off de Win Sports para entregar su punto de visita sobre lo que está pasando:

"Nos sentimos perseguidos y expulsados porque el escenario natural del Cúcuta es su ciudad y su estadio", manifestó con vehemencia al mismo tiempo que aseguró "no conocer y nunca haber hablado con el alcalde César Rojas".

Afirmó, además, que "el Cúcuta no está en venta" y que tiene ofrecimientos de cuatro departamentos para recibir al equipo: "Queremos aclararles a los hinchas que seguiremos siendo Cúcuta Deportivo, con los mismos colores y defendiendo a Norte de Santander". 

El presidente Perdomo, por su parte, dijo que "el alcalde César Rojas no le pasa al teléfono" y defendió públicamente la gestión de Cadena, respaldando un eventual traslado del equipo a otra plaza.

Esa es la historia de la última década del Doblemente Glorioso, un equipo que tocó el cielo en 2006, conoció el continente en 2007 y hoy juega en la B con un panorama oscuro y un futuro incierto porque ni siquiera sabe dónde va a jugar el próximo año.

De la gloria al exilio.