Balón de Oro, LaLiga y Messi

LaLiga celebró anoche en Valencia su gala anual, que tuvo como pórtico una buena noticia: trece de los treinta futbolistas de la lista de elegibles juegan en nuestro campeonato, y no hay que disimular que ese amplio grupo incluye a los principales favoritos. La Premier, nuestro gran referente, tiene ocho. La Bundesliga y la Lega Calcio, cuatro por cabeza. Es sólo un indicador, pero un indicador suficiente. Hay otros. En el ránking UEFA, elaborado a partir de los resultados de los cinco años anteriores, LaLiga renueva su ventaja sobre la Premier años tras año. Nos quejamos de cosas, pero vivimos una Liga excepcional.

La lista de treinta, elaborada por France Football y sobre la que votará un jurado internacional al que me honro en pertenecer, tiene alguna ausencia llamativa. Una es Benzema, más llamativa por ser francés. Otra Piqué. Benzema ni fue a la Eurocopa, por razones que todos conocemos, especialmente dolorosas en Francia. Piqué, defensa de categoría excepcional, tiene connotaciones que, más allá de su reciente posición de víctima real del caso de las mangas, le restan ‘elegibilidad’ según las normas. Ha ido rodeando su carrera de salpicaduras polémicas claramente evitables que han hecho más agria la rivalidad Barça-Madrid.

Pero la consideración que nuestra Liga merece por ahí fuera no es del todo correspondida aquí. A su gala de anoche, en Valencia, no acudió ningún jugador del Barça, lo que resultó tanto más clamoroso por cuanto que fue el campeón de Liga y entre los premiados estaban, como no podía ser menos, Luis Suárez y Messi. También faltó Griezmann, premio de la afición y premio al mejor jugador, los dos premios gordos. Un pequeño desastre, en fin. Unas ausencias que deslucieron el esfuerzo de LaLiga por hacer de esta gala una superproducción televisada a todo el mundo a la que faltaron clamorosamente las estrellas principales.