Torneo Águila

El otro lado de Hernán Torres: “También lloro y río”

El ibaguereño se quitó el uniforme de DT y sostuvo una amigable charla con AS Colombia. Contó detalles de su vida. Su padre conducía un camión. “Una vez estuvimos cerca de 15 días viajando”.

Cali
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Hernán Torres, técnico del América de Cali, y su lado humano: "También lloro y me río". Entrevista de AS con el técnico que está cerca de regresar al equipo rojo a la primera división del FPC
Diego Pineda Colprensa

América - Popayán

José Hernán Torres en la actualidad tiene 73 años y aún integra un equipo de ‘rodillones’, en Ibagué. Hombre esforzado, quien soportó durante un largo tiempo la severidad de conducir un camión de una conocida empresa de bebidas del país.

“Muchas veces le tocó pasar la Navidad en carretera”, cuenta uno de sus cuatro hijos, Hernán Torres Oliveros, el director técnico del América, hombre de rostro adusto, con un carácter resuelto; otro indesmayable en su trabajo, como su padre.

“Mi padre me insistió que no jugara como arquero, que ese es el puesto del bobo, que lo culpan de todo, pero en esa posición jugué durante 21 años”, apuntó el hombre que lidera el barco que tiene a muchísima gente expectante sobre su retorno a la A.

Usted descansa viendo fútbol, ¿cómo se relaja?

“Me gusta mucho escuchar a Pastor López, lo he hecho toda la vida, es mi ídolo. Mi hija se burla de mí, me dice, ‘viejito’. En Ibagué iba a los conciertos a verlo y se me quedó grabado en la mente. Me relaja, me tranquiliza. Aunque también me gusta la salsa y el vallenato”.

¿Y cómo logra restarle presión al grupo?

“Tenemos que estar tensionaditos pero sabrosos. Ahora tendremos una concentración permanente. De pronto en algún momento los dejaré que vayan a las casas, vean a sus esposas y regresen”.

¿Hay similitud entre este América y el que logró el título con Millonarios (2012 II)?

“Era un equipo como el de ahora, unido por una causa, lo logramos y esperamos que aquí también sea igual. En las finales no se puede dar ventaja porque te van a cobrar. Si hacemos las cosas bien y conseguimos los puntos, lo otro es externo”.

Muchos creerán que usted con ese rostro adusto, ni celebra…

“La cara mía es así, pero soy muy sensible, tengo mi corazón, mis sentimientos, también lloro y me río”.

¿Qué lo llena de alegría, en lo personal?

“Ganar. Soy adicto a ganar, todo lo enfoco a mi trabajo, en el fútbol”.

¿No ha pensado tener otro hijo?

“No, ya tengo 55 años (tiene una niña de 20 años)”.

¿Qué colecciona?

“No soy coleccionista, me gustan cosas, las tengo y ya, pasa el momento”.

¿Qué quiso tener de niño que no pudo?

“Tuve una niñez chévere, con unos padres responsables, que me enseñaron a trabajar, a ser serio, derecho, transparente”.

¿A qué se dedicaban sus padres?

“Mi papá trabajaba en Postobón, manejaba un camión, y mi mamá siempre fue ama de casa. En la casa somos cuatro, dos hermanas y un hermano más. Y yo acompañaba a mi papá en el camión. Muchas veces le tocó pasar la Navidad en carretera. Una vez estuvimos cerca de 15 días viajando, y eso que en esa época no eran camiones confortables como los que hay en la actualidad, eran cabinitas y con palanca, ahora son automáticos”.

¿Llama a su mamá (Nohemí Oliveros) antes de cada partido?

“Mi mamá siempre ora por nosotros. Somos católicos ciento por ciento. Creo en la virgen y en los santos, pero Dios es el jefe de todos”.

¿Y qué piensa de los rivales que le tocaron en el cuadrangular?

“Los tres son rivales difíciles. Para subir, tenemos que hacer las cosas bien”.