De la magia al sentido común

Tenemos que cambiar el chip. El propio Zidane nos lo pidió ayer en una rueda de prensa en la que le apetecía compartir muchas cosas. Porque los que le hemos visto jugar con la camiseta blanca (y también la “bleu”) somos incapaces de disociar el entrenador que es ahora con el futbolista que fue. Zizou era pura magia cada vez que pisaba un césped y desafía las reglas con sus gestos únicos. Por ello muchos esperábamos verle envuelto en una especie de polvo mágico a la hora de dirigir al equipo como entrenador. Fue un error por nuestra parte. Y un error comprensible. De ahí la necesidad que siente Zidane de lanzar esta frase “no soy un mago” (lo dijo ayer en español y lo repitió en francés) para que nadie se equivoque.

Como futbolista era capaz de arreglar un partido con una genialidad inalcanzable para los demás e imposible de explicar. Sin embargo, ahora que viste traje y corbata Zizou no pretende inventar nada, ni revolucionar el fútbol, sino aportar su granito de arena con tranquilidad y humildad. Usa el sentido común y quiere ante todo respetar la filosofía histórica del Madrid y el talento nato de sus jugadores. Otra vía para un mismo fin: la gloria.