Diego Costa y Sergio Ramos bajo la lupa

Haber dejado el clavo sin remachar en Turín obliga más a una victoria en Albania, donde espera un partido incómodo. Ya saben: no será en Tirana, sino en Shkodër, muy al norte, ciudad que cumple por los pelos la condición exigida por la UEFA para partidos internacionales de no distar más de cien kilómetros de un aeropuerto internacional. Shkodër está a 98 del de Tirana. Allí se jugó el jueves el Kosovo-Croacia (Kosovo, cuya población es de origen muy mayoritariamente albanés juega como local en Albania, para evitarse problemas con Serbia), así que el campo no será un ‘green’.

Ahí se entrenó España y, no obstante, no lo encontró tan mal. Más problema puede ser la fe en sí misma de la selección albanesa, una creación personal de Di Biasi, que fue reclutando albaneses de origen por toda Europa, hasta reunir un grupo apañado, con Xhaka, un jugador de peso, al frente de la maniobra. Los demás son jugadores de nivel medio, pero bien motivados, tácticamente aplicados y con la moral por las nubes después de haber puesto a su país (o al de sus padres o abuelos) por primera vez en la Eurocopa, donde además dejaron buena impresión. Todos ellos son héroes nacionales.

Lopetegui advierte contra la confianza, al tiempo que reclama para Albania un respeto que se ha ganado. Parece que saldrá Thiago, puesto que estuvo en conferencia de prensa, y no me extrañaría que lo hiciera por Iniesta, al que ya le está administrando Luis Enrique en el Barça. Jugar jueves y domingo se le hace ya cuesta arriba, y el de hoy será un partido exigente. Por lo demás, el equipo lo bordó una hora en Turín. Ahora se trata de rematar más y de no regalar en defensa, cuestiones que ponen la lupa sobre Diego Costa y Sergio Ramos, dos grandes jugadores que estos días están en lenguas.