El experto en estallar pizarras

Cuando llegó el Atlético al Camp Nou hacía una hora que los alrededores del estadio eran como la M-30 un lunes de septiembre. Procesión de camisetas, tráfico detenido, claxons. “Si que hay expectación para este partido, ¿no? Parece un Barça-Madrid”, susurra un taxista. Casi. Es un Barça-Atleti, otro clásico, casi lo mismo. “Hay ganas de venganza tras la Champions”, exclama al ver el autobús del Atleti, y comprender, y recordar. Godín y Saúl son los primeros rojiblancos en pisar el césped, aún vestidos con ese look vaquero que ahora es traje oficial. El Camp Nou está semivacío. Da igual. Para el uruguayo son recuerdos igual. Aquí su cabeza le dio una Liga al Atleti. Quizá por eso, en la primera parte fue el mejor. Si a ésta le hubieran quitado cinco minutos, claro.

Había hecho Simeone su partido. Impecable. Como si Alavés y Leganés hubieran servido de inspiración salió como ellos, en modo muro. Hasta que en un córner su equipo se olvidó de defender y su pizarra estalló. En el 59’ el Atleti ya era cuatro delanteros y un equipo mejorado. Un minuto tardaron Correa y Torres en estallarle el plan a Luis Enrique. Para entonces, el partido ya eran pitidos, tarascadas, un Barça-Atleti de los de siempre, en los que puede pasar cualquier cosa. Y pudo pasar para el Atleti cuando Godín saltó como antaño, como cuando la Liga, para rematar de cabeza. Pero ayer no salió. El Atleti no perdió pero Simeone sigue sin ganar en el Camp Nou mientras el tráfico, los claxon y los taxis volvían a atascarse fuera del estadio, en la medianoche de un miércoles en Barcelona.