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Los problemas musculares frenan a Messi

El Madrid regaló un tiempo y un penalti, suficiente para que con eso se le escapara un empate en mal momento. Luego se volcó en una segunda parte ejemplar, en la que marcó enseguida en feroz cabezazo de Sergio Ramos, pero de ahí ya no pasó. Llegó, sacó cantidad de córners, remató en dosis honorables, pero no marcó más. Una de las causas de ello fue Asenjo, que estuvo muy bien. Otra, Cristiano Ronaldo, que no está, como tampoco Benzema, sustituido en la segunda mitad poco después que Bale. Lucas Vázquez y Morata hicieron mejor la delantera mientras estuvieron. La BBC no anda bien. Sólo se salva Bale.

Y al empate le sucedió otro empate. El Barça salió bien, en su papel, manejando el partido desde la posesión, ante un Atlético cuya alineación era más valiente que su juego. Eso sí: se protegía bien. Pero encajó gol en una jugada de pizarra, como delató la felicitación de Luis Enrique a Unzue cuando se produjo. Con el marcador a favor y la pelota en su posesión, el Barcelona parecía tener el partido controlado a la hora de irse los dos equipos al descanso. Pero al regreso, se le iban a encadenar dos calamidades: las lesiones de Busquets y Messi, cuyos problemas musculares me parece que van a dar mucho que hablar este curso.

El Atlético, que había salido valiente, lo fue más aún. Simeone metió a Correa y Torres, decidido a ir a por el gol. Y lo consiguió pronto, por medio de Correa, bien es verdad que en un agujero llamativo de la defensa culé. Pero a partir de ahí, Simeone perdió el valor. No fue a rematar al Barça, que hizo un esfuerzo para levantarse del mal momento. El resto del partido fue culé, con Piqué tocando el tambor, Neymar creando peligro e Iniesta dictando su cursillo acostumbrado. Pero no le alcanzó: faltaba Messi. El partido se deslizó hacia el final con sustos para Oblak pero sin goles. Empate. Ocasión perdida para los tres.