Casilla, Keylor Navas y la moda de rotar porteros

Dos soluciones. Ahora que la recuperación de Keylor Navas entra en su recta final, un nuevo debate parece entreabrirse. Si algún puesto parecía intocable, más allá de Marcelo, Ramos, Modric, Kroos y la BBC por su espectacular rendimiento la temporada pasada, ése era el de Keylor. Es evidente que Casilla ha demostrado una solvencia importante en este inicio de campeonato. No deja de sorprender que el portero, el mayor especialista que hay sobre el terreno de juego, con su particular componente de motivación y de liderazgo, sea también objeto de rotación. Es un puesto demasiado estratégico para dar tumbos. Las modas son contagiosas. Lo de Bravo y Ter Stegen en el Barça supuso que ambos se sintiesen prescindibles en lugar de importantes y acabó como acabó. Ahora vemos en el Sevilla como Sergio Rico se sale en Turín y es carne de banquillo en Eibar. Ya lo dijo Ancelotti: “La rotación de porteros es una anomalía”.

Un día sin Modric. El Real Madrid ha entrado desde el final de la temporada pasada en una inercia ganadora, es una máquina de conseguir puntos, pero hay algunos indicios futbolísticos que invitan a la reflexión. Frente al Sporting de Portugal y el Espanyol, el Madrid estuvo atascado y los técnicos rivales encontraron las conexiones que desactivar para que el equipo de Zidane sufriese en la salida del balón. La rotación o el descanso de Modric, el jugador de más jerarquía en la sala de máquinas, y la baja de Casemiro frente al Villarreal van a ser importantes para calibrar el nivel de las variantes.

Lucas Vázquez, más que un microondas. Los buenos aficionados de la NBA recordarán a Vinnie Johnson, al que apodaban el “microondas”, por su capacidad para revolucionar partidos en un corto lapso de tiempo y para jugarse canastas definitivas. El gallego del Madrid se está ganando en el campo mucho más que el papel de revulsivo, que ya demostró frente al Sporting en la Champions. En el fútbol que se ve, es un fuera de serie en el uno contra uno y en elegir pases de gol. En lo que no se ve, es un trabajador infatigable. El jugador de banda que todo lateral sueña tener por delante.

A propósito de Neymar. Tuve el privilegio de ver el partido del Madrid en Cornellá sentado junto a Laudrup en Bein Sports. No creo que existan futbolistas con mayor autoridad moral que el danés para analizar lo que siente sobre el césped un futbolista de talento. No se trata de coartar la imaginación, la libertad ni la manera de interpretar el fútbol de Neymar, ni de levantar el pie del acelerador en el marcador. Todo lo contrario. Se trata de respetar más al rival que a tu manera de entender el juego. Messi se lleva más patadas y puede hacer las mismas virguerías, pero entiende los momentos de partido y sabe ponerse en la piel del otro. No se cuestiona la filigrana, se cuestiona el choteo y lo más relevante es que lo cuestionan sus compañeros de profesión.