Kroos es la fluidez

El partido estaba siendo el que había dibujado Quique Sánchez Flores en su pizarra, manteniendo al Real Madrid lejos de Diego López, hasta que Casemiro interpuso su pie entre el balón y el pase de Diop. Se tuvo que marchar el hombre que da equilibrio defensivo y entró Kroos. El partido cambió. La espesura blanca se convirtió en fluidez. El alemán tiró de repertorio: en largo, en corto, al primer toque y, entonces, el Madrid empezó a sentirse dueño de la situación. Antes que James, el partido ya había cambiado al compás de Kroos.

Sin Cristiano ni Bale, con Lucas y Asensio en el campo, el Madrid vive de la amplitud, que entendió bien el rubio con su repertorio de pases, incluso en el balón que puntea desde atrás el Madrid en la maravillosa jugada colectiva del segundo gol, que empieza en Pepe y Ramos y acaba en Lucas y Benzema. Su único error pudo costar el gol de Caicedo, pero Kroos convirtió en líquido el partido más espeso del Madrid en Liga.