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REAL MADRID

Marcos Llorente se graduó en la victoria del Camp Nou

El joven centrocampista cedido del Real Madrid lo bordó en el doble pivote en la victoria del Alavés. Secó a Rakitic y frenó a Neymar.

21 años, cedido. Marcos Llorente cumplió 21 años el pasado enero. Ingresó en agosto de 2014 en el Castilla. Debutó con el Madrid en Liga la pasada campaña ante el Levante, y en Copa en el polémico choque con el Cádiz. El pasado agosto fue cedido al Deportivo Alavés. Su padre es el exjugador blanco Paco Llorente y, por lo tanto, es sobrino nieto de Paco Gento.

Posición. Para jugar en el Camp Nou, Pellegrino dibujó una estrategia 1-5-4-1 en la pizarra y el equipo la plasmó sin fisuras sobre el campo. Marcos Llorente se situó en la izquierda del doble pivote, acompañado por Dani Torres. El canterano del Madrid jamás perdió el sitio, recibiendo de frente a Rakitic para secarle y destruir sus intenciones de pase. Fue un valladar por delante de la línea de tres centrales que sellaba la defensa del Alavés.

Recuperación de balón. Marcos Llorente cortó nueve intenciones de ataque del Barça. De ellas, cinco fueron recuperaciones con salida de balón, tres cortes de jugada y un despeje. Su trabajo elástico desde la medular del Alavés se prolongó hacia adelante, no mucho más allá del círculo central del Barça. Un posicionamiento que se parece mucho al trabajo de Casemiro en el actual Real Madrid.

Achique con inteligencia. Una de las virtudes posicionales de Marcos Llorente fue la armonía con Dani Torres en el achique. Basculó con inteligencia, sin carreras de sobra ni movimientos erróneos. De esta forma tuvo bloqueado a Rakitic, peleó con Arda (sólo una vez le ganó una carrera), le sobró agilidad para quitarle dos veces la pelota a Neymar (una con riesgo al borde del área) y, cuando entró Messi al campo en el 60, se empleó Llorente para que el argentino no encontrara líneas de pase.

Toque acertado. En su buena labor, Marcos Llorente también fue resolutivo con el balón en los pies. Pasó siempre rápido, buscando soluciones a un toque, sin complicaciones. Dio 24 pases, de los cuales 17 fueron acertados (70%); en los duelos que mantuvo por el balón, ganó también el 70 %. Un modo de juego también muy similar al de Casemiro, con pelea, recuperación y pase corto.

Fuera de las peleas por alto. Curiosamente, Pellegrino tiene fuera de las áreas a Marcos Llorente para la defensa aérea. Será por cuestión de envergadura o de experiencia, lo cierto es que en los saques a balón parado del rival, el ‘6’ del Alavés se mantiene atento a defender el rechace, merodeando por la línea del área grande (en el gol de cabeza de Mathieu, Llorente no estuvo en la piña defensiva en el salto). En los lanzamientos de falta, se sitúa en la barrera.

Personalidad. En definitiva, Marcos Llorente dejó plasmada su madurez en un magno escenario como el Camp Nou, en una victoria memorable. Su candidatura a retornar al Madrid, en un posible año sin fichajes, queda abierta con este partido que llamará la atención de Zidane para la próxima campaña. Tiene mucha madera para forjarse como un medio defensivo de alto nivel, justo el puesto que no tiene doblado Casemiro en la actual plantilla.