La Roja de Lopetegui va viento en popa

España acumuló goles y fe. Lopetegui repitió alineación prácticamente, lo que habla de una intención de consolidar un equipo y no dar caramelos a todos, y eso me gustó de salida. Pero Julen Guerrero, en el Carrusel de la SER, reclamó ya de salida que mejor un extremo más y un centrocampista menos. El partido le dio la razón. En el primer tiempo, España marcó en un gol a balón parado (de Diego Costa, buena noticia) y no hizo mucho más. Silva y Vitolo estaban un poco por encima del resto, pero no se vencía la acumulación de defensas de Liechtenstein. El primer tiempo fue espeso y aburrido.

Tras el descanso, se fue Thiago (el más flojo en los dos partidos) y entró Nolito. Sergi Roberto pasó a la media y España defendió con tres. Resultó. Los goles empezaron a caer, y en buena hora, porque pueden hacer falta. El grupo sólo clasifica a uno para el Mundial, el segundo va a repesca. Si España e Italia acaban empatadas, se mirará antes la diferencia general de goles que los resultados entre ellos. Así que no era cosa de desperdiciar una noche como esta, ante la selección de un país que tiene 37.000 habitantes. Abusar era obligado. Seguro que Lopetegui lo recordó en el descanso.

Diego Costa marcó otro. Morata, que salió por él, hizo dos. Silva dos, más uno que se guardó el linier para sí. Vitolo no se privó del gusto. Tampoco Sergi Roberto, ese feliz superviviente del naufragio de la generación de canteranos del Barça que venía tras la gran oleada. Todo resultó bien. León (aquí empezó la consecuencia del contigo empezó todo) aplaudió a Piqué, Diego Costa se serenará con sus goles, Vitolo se consolida como gran aparición, Asensio debutó y alejó el fantasma de Holanda, si es que existía. Y en Israel, echaron a Chiellini. Todo a pedir de boca. Lo próximo es ir a Italia.