Etapa crono y fuera de control

Resultó una etapa enorme. Una etapa de 118 kilómetros convertida en una contrarreloj. Primero, de 112 kilómetros. El grupo de Quintana y Contador, contra el de Froome. Después, de 6 kilómetros, los últimos de la etapa, ascendiendo Formigal. Quintana contra Froome, ambos ya al frente de sus respectivos grupos, cada vez más reducidos. La diferencia era de dos minutos. En la meta acabó siendo de 2:37 Quintana fue el gran vencedor; Froome, el gran derrotado. Ahora el colombiano tendrá que defenderse en los dos finales en alto que restan. Su terreno. Aunque esos 37 segundos en seis kilómetros confirman al colombiano como un gran escalador, pero no un fuera de serie. Gracias a que Contador y Quintana estuvieron listos, hay Vuelta.

La hay, porque Froome tiene a su equipo descansado. Menos Froome, todos sus corredores llegaron fuera de control, pero siguen en carrera. Como los otros 87 que cruzaron la meta con 53 minutos de retraso. Mientras unos se pegaban la paliza, el resto rodaba con placidez, como se hace en un día de descanso: un centenar de kilómetros a ritmo lento. Es éste un problema a solucionar. Cuando son muchos los ciclistas rezagados llegan cuando quieren, sabedores de que no van a echar a todos. Se arreglaría con multas a descontar de los premios y, por supuesto, invalidando cuantos logros pudieran conseguir en próximas etapas. Mas nadie va a evitar que el Sky compita a partir de hoy en situación ventajosa después de lo de ayer. Y eso no es justo.