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VUELTA A ESPAÑA

Nairo y Froome se citan en los Pirineos tras un día aburrido

Valerio Conti, italiano de 23 años, remató en solitario la fuga en Urdax. El pelotón se reservó en el día más largo para la etapa reina y llegó a más de media hora.

Nairo y Froome se citan en los Pirineos tras un día aburrido
Javier Etxezarreta EFE

El Aubisque espera este sábado al pelotón tras 196 kilómetros de trayecto por Sus Majestades los Pirineos. Un puerto clásico francés que ha sido coronado durante su historia por mitos como Coppi, Bahamontes, Gaul, Merckx, Van Impe e Indurain. Por el camino se suben el Inharpu, el Soudet y el Marie-Blanque. Ahí dirimirán sus diferencias Nairo Quintana y Chris Froome, separados en este momento por 54 segundos. No… No es el Tour, ni estamos en el mes de julio. La temporada surca ya por septiembre y es la etapa reina de la Vuelta a España.

Contábamos hace unos días que Froome pulsó dos veces clic en la pestaña de ‘favorito’ de Twitter durante la presentación del recorrido de la Vuelta 2016. La primera de ellas fue sobre el perfil de Peña Cabarga. Una pieza que ya tiene en la cazuela. Y la segunda lo hizo sobre esta 14ª etapa, que pasa por La Piedra de San Martín (en el Soudet), donde sentenció el Tour en 2015. Una pieza mayor que quiere también conquistar en la ronda española.

Los Pirineos franceses siempre han sido un productivo territorio de caza para Froome. Las tres veces que ha ganado el Tour, las tres veces dio el golpe decisivo en esta cordillera. Nairo lo sabe, porque en todas ellas sufrió el latigazo en sus propias carnes. El colombiano ha acompañado al africano en el podio en su triplete en París. Pero esto es la Vuelta. Los mismos puertos, los mismos protagonistas, pero otro momento. Nairo ha enseñado ya dos veces el dorsal a Froome, en La Camperona y en los Lagos, pero el jefe del Sky se tomó buena revancha en Peña Cabarga. “Aur, aur… Desperta ferro”, era el grito que lanzaban los guerreros almogávares mientras hacían saltar chispas en sus espadas y sus hachas contra las piedras. Así me imagino yo a Nairo y Froome antes de tomar la salida este sábado.

Hay otros guerreros en este dilatado combate, no nos olvidamos. Alejandro Valverde sigue agarrado el podio. Quizá si el Movistar deja de pensar en este cajón como destino final, puede convertirse en una peligrosa arma arrojadiza contra los intereses de Froome. Y luego está Alberto Contador, claro, que no se acostumbra a ser un mero espectador en la pelea. Seguro que intentará algo. Tenga fuerzas o no. Lo mismo que Esteban Chaves, que ya mostró sus garras en Peña Cabarga.

La sombra de Sus Majestades los Pirineos fue muy alargada durante la larga y soporífera etapa de este viernes: 213 kilómetros entre Bilbao y Urdax-Dantxarinea, un constante sube y baja con cuatro puertos de tercera categoría y un desnivel acumulado de 3.720 metros. El grupo de los gallos pensó más en el serrucho francés que en la sierra navarra y dejó marchar a una escapada de doce corredores, que llegó con 34 minutos de ventaja. No había españoles entre los aventureros, porque los españoles ya ni siquiera son mayoría en el pelotón de la Vuelta.

Ganó Valerio Conti, un prometedor ciclista del Lampre de 23 años, que en 2014 lució el dorsal 1 de la carrera, normalmente reservado para el vencedor de la edición anterior, porque vino a sustituir a última hora al expulsado Chris Horner. Gran alegría para el italiano y para el equipo Lampre, que la próxima temporada se fusionará con unos inversores chinos. Y bonitos paisajes en unas carreteras que no ofrecieron pelea entre los jefes, que no dieron ni una pedalada de más durante las más de seis horas que estuvieron sobre la bicicleta. Sin rubor. Y sin ningún respeto por el público. Alguno incluso cruzó la meta riéndose. ¿Qué les hacía tanta gracia? Si ustedes aprovecharon el sopor para echarse una siesta, hicieron bien. Este sábado no tendrán oportunidad. O eso esperamos.