Juegos Olímpicos

Luis Javier Mosquera: “Una medalla Olímpica cambia la vida”

El medallista de bronce en los JJ.OO de Río habló con AS Colombia, pasó del sigilo al ruido. Peluquero, mecánico, amante de la velocidad en su moto. ¿cómo han sido sus últimos días?

Cali
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Luis Javier Mosquera: “Una medalla Olímpica cambia la vida”
Héctor Fabio Gruesso AS Colombia

“Era la primera vez que llegaba de un campeonato sin una medalla”, cuenta Luis Javier Mosquera sobre su sigiloso retorno al municipio de Yumbo luego de su participación en los Juegos Olímpicos de Río, de haberse resbalado del podio apenas por un kilo menos. El joven pesista de 21 años ha convivido con las victorias... campeón Panamericano juvenil y en mayores; pero en sus primeras olimpiadas retornó a casa "por primera vez sin una medalla".

Entonces, se engrasó sus manos, amante del vértigo, no se detiene en su curiosidad, “desarmo mi moto y vuelvo y la armo, la limpio…” El pasado miércoles cuando conoció la ruidosa noticia de su podio olímpico, estaba en una de esas labores, arreglándole la pechera a la moto, la tenía floja y tenía que hacerle arreglar unas platinas, soy ocioso”, comenta en medio de su permanente sonrisa.

Tan fuerte para levantar 338 kilogramos, como sutil para agarrar una máquina y hacerles cortes de cabello a sus familiares, "mi papá nos dejaba calvos y decidí aprender a peluquear, empecé trasquilando a mis hermanos, ellos se dejaban porque no teníamos ni para una peluqueada". ‘El bárbaro’ como lo apodaron recientemente, tiene una enrulada cresta y a los lados está rapado, en su cabeza también sobresale una línea, yo mismo me peluqueo, este corte se llama Luis Javier”, bromea.

Este lunes estuvo en Indervalle, posó para muchas fotos, “una medalla Olímpica le cambia a uno a la vida, todavía no me las creo”, asegura. Y es que mutó de la tranquilidad a la insistencia de los medios de comunicación, al protagonismo mundial. El positivo por doping del kirguiso Izzat Artykov le concedió a Mosquera la medalla de bronce. Del sosiego a la taquicardia, del gris al esplendor. Un par de días después, el Gobierno Nacional le otorgó un apartamento en el municipio de Yumbo.

Luis Javier Mosquera no habla de la inversión de su dinero, ni del incentivo que le dará la Gobernación del Valle del Cauca. El dinero, pese a que siempre escaseó en su hogar, parece ser irrelevante para el joven yumbeño. “No estaba buscando lo económico, quería el reconocimiento para poder ayudar a mi municipio, quiero un gimnasio de levantamiento de pesas y lo había hablado luego de que llegué con el diploma olímpico, ahora con la medalla se abren más las puertas”.

Joshep, el hijo de Luis Javier, es quizás el más emocionado con la ruidosa conquista de su padre, “mi hijo se llevaba la medalla de los Juegos Panamericanos para el jardín donde estudia, pero ahora no le puedo prestar la medalla olímpica”, dice, al tiempo que asegura que su logro en Río pudo haber sido mayor, “iba con las marcas para poder ser hasta medallista de plata y pelear la de oro, pero no se me dio la oportunidad”, no obstante, ya señaló a Tokio 2020, “mi sueño es ser campeón olímpico”, cerró.