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JUEGOS OLÍMPICOS

La 'bomba' Biles abre camino hacia la leyenda en gimnasia

Delante de Nadia Comaneci, la estadounidense de 19 años ganó el oro por equipos. Busca otros cuatro, algo que ninguna gimnasta ha logrado.

La 'bomba' Biles abre camino hacia la leyenda en gimnasia
MIKE BLAKE

Cuarenta años después del primer 10 de la historia de la gimnasia, el de Nadia Comaneci en Montreal 1976, otro fenómeno asombra al deporte con sus imposibles perfectos. Una bomba de explosivas fibras blancas de tipo IIb (las que permiten conseguir impulsos a gran velocidad) encerradas en un cuerpo negro de sólo 1,45 metros y 47 kilos. Una chica sonriente de 19 años que atiende por Simon Biles.
La estadounidense cumplió este martes el primero de los hitos que le deberían conducir en el Arena de Río a ser la primera gimnasta que se cuelga cinco oros en los mismos Juegos, y se puso sobre su cuello el de la competición por equipos junto a Lauren Hernández, Alexandra Raisman, la todavía campeona olímpica Gabrielle Douglas y Madison Kocian con 184.897 puntos. Muy detrás, a ocho puntos, quedaron la Rusia de la imperial Aliya Mustafina (176.688) y China (176.003). Como en una traca final, Biles hizo el último ejercicio de la jornada, el de suelo, y consiguió 15.800 en medio de la locura y con Comaneci en la grada asistiendo al prodigio. Perfecto.
En la santísima trinidad olímpica de la natación, el atletismo y la gimnasia, Biles oposita a leyenda. Porque desde que irrumpió en 2013 nadie le tose. Es la única que ha encadenado tres títulos mundiales en concurso completo, y diez oros (para un total de 14 metales). Nació en Columbus (Ohio) de madre drogadicta y con siete hermanos, y a los seis años encontró refugio en la entrenadora Aimée Borman y en la gimnasia mientras se criaba con sus abuelos. Antes de viajar a Río, puso una vela a San Sebastián, patrono de los deportistas, y echó su colección de tortuguitas de colores al bolso. Delante tenía un Everest. Pero quizá más amable que su infancia.
¿Y qué hace diferente e inalcanzable a Biles? Cosas como lo que hizo en el salto, donde ha perfeccionado los vuelos. La potencia de sus piernas y su poco peso le permiten recrearse en el aire (15.933 marcó). En barra, 15.300. Las asimétricas la hacen humana (14.800). Sólo en suelo superó la nota de la calificación, pero valió por todo. Ahí su tren inferior le ayuda a realizar más piruetas con menos carrera.
La gimnasia eliminó el 10 y explorando el más allá premió tras Atenas 2004 la dificultad y no tanto la ejecución. Biles no es elegante pero pisa terrenos prohibidos. Ahí arrasa. “Puede hacer cosas que los hombres no consiguen”, dijo de ella Comaneci en una entrevista.
Biles no es igual a Comaneci, pero les une un vínculo, Bela Karolyi, el técnico que llevó a Nadia hacia la perfección con 14 años. El rumano mantiene en Texas un centro de entrenamiento, en el Sam Houston National Forest liderado por su mujer Martha, donde el equipo USA ha realizado concentraciones porque ella es la coordinadora de la selección. El viejo Bela, 73 años, ha visto pasar muchos diamantes, pero quizá ninguno como Biles.
Ninguna gimnasta ha ganado cinco oros en unos Juegos. Comaneci se quedó en tres oros, una plata y un bronce en Montreal. Larisa Latynina sumó cuatro oros, una plata y un bronce en Melbourne 1956. El reto de Biles comenzó con un oro. La leyenda ya ha nacido en el tapiz verde del Arena de Río, que ruge cada vez que su bomba explota.