Contentos

Cuando iban 19 minutos del primer tiempo, Cali y Millonarios no habían producido nada de aplaudir. Llegó un tiro libre de la zona derecha azul, cobrado por Henao y salió muy mal el arquero Hurtado, sin distancia, chocó con Lozano y Rangel y el rebote de primera, lo embocó Núñez  para el 1-0.

El Cali sin orden, intentando salida por la zona de Palacios, pero con trabajo a desgano de Roa y Sambueza sin fuerza para cobrar los tiros de esquina. Casierra y Amaya, lejos de lo que requiere un equipo en delantera. Puede ser exagerado el término, pero el Cali está fundido y los resultados son respuesta lógica al mal momento de casi todos sus jugadores.

Millos en cambio ubicó mejor su línea de trabajo. Estabilizó el sistema defensivo y con Blanco y Robayo no solamente los respalda y sin salir a zonas de arriba, deja a Estrada y Silva en intentos de armar juego, aunque a decir verdad en la inicial muy poco aparecieron. Claro que con el rival y como estaba jugando, los dos mencionados se dieron la licencia de ser poco influyentes. Núñez jugador alegre alternaba por los costados y Rangel esperando siempre algún centro.

Millos sin angustias supo en esta fase aprovechar la pasividad del Cali. Hubo un detalle que refleja el momento del equipo en manos de Israel. En la suspensión del partido, por efectos de hidratación, fueron los suplentes los primeros en ayudar a los titulares. Gesto que habla de la unión del grupo, para jugar y cobrar premios.

Pareció que el segundo tiempo tendría otra cara. Alguna reacción se palpó en el Cali y por una acción aislada llegó por la vía del penal el empate. Una falta de Blanco por imprudente, cuando el balón salía del campo, pero hizo caer al delantero sobre la raya. Empató Sambueza y pare de contar.

Los cambios parecieron copiados. Millos excluyó a Quiñones y Cali a lateral del mismo costado. Una aproximación de Bianchi y nada más. Un remate de Núñez que sacó el arquero y después más volantes, más tarjetas y en eso el juez Otero cumplió con creces la cuota, que son siete como mínimo. Por eso seguirá pitando.

Millos contabilizó un punto más y Cali, atajó la caída libre, hasta el partido con Boca en Buenos Aires. Creo que ambos se fueron contentos con el resultado, así el fútbol de conjunto y fino no se apreciara.