Gracias, Norberto Peluffo

Claudia Helena Hernández
Bogotá Actualizado a

Si el director deportivo de Millonarios no hubiera sido alguien con el perfil de Peluffo, a esta altura de la pretemporada no habría ni jugadores ni equipo para afrontar la Liga Águila 2016.

Hace al menos cinco años, Millonarios no traía tantas caras nuevas (12 en esta oportunidad) y tampoco tenía el equipo completo desde el primer día de la pretemporada. Y más importante aún, esta vez llegaron refuerzos que no fueran jugadores viejos, recogidos, acabados y que ya nadie quería.

Es verdad que se necesitaba una renovación general de la nómina y eso se logró en poco tiempo. Se equilibró el plantel. Ahora hay dos por puesto y ya el técnico Rubén Israel tiene de dónde echar mano.

También es verdad que, en los últimos tres años, siempre se dijo que Millonarios necesitaba reforzar los laterales. A excepción del año pasado, con la llegada de Deiver Machado, los que estaban encargados de contratar no habían encontrado a nadie para esos puestos. Llega Norberto Peluffo y trae un lateral derecho (Carlos Alberto Valencia) y un izquierdo (Héctor Andrés Quiñonez).

De ser un equipo viejo, se ha pasado a tener uno con promedio de edad de 26 años, algo que tampoco sucedía hace rato. Esto muestra que se trajeron jugadores jóvenes con experiencia y con proyección. Se hizo uso de la opción de compra de Machado y se adquirió también al volante de primera línea Rafael Andrés Carrascal, un muchacho que fue revelación en el 2015 con Alianza Petrolera y que, como el mismo Norberto lo ha calificado, tiene “muy buen presente y un gran futuro”.

Gracias Peluffo, porque llegó, vio y entendió cuáles eran las falencias, las fallas y los puntos neurálgicos del equipo. Identificó qué necesita Millonarios para cambiarle la cara y volver a buscar que pelee por los puestos de vanguardia, a los que estaba acostumbrado.

Gracias por poner al servicio de Millonarios su experiencia, sus conocimientos y sus contactos para poder hacer realidad la posibilidad de tener hoy 12 caras nuevas. Puede que funcionen, o quizás no. Pero por lo menos se intentó, se buscaron y se encontraron. Hoy están aquí, trabajando y realizando una exigente pretemporada.Gracias porque ahora, como hace rato tampoco pasaba, pasó poco tiempo entre el primer contacto con los jugadores que querían y el momento de concretarlos. Esta vez no se les adelantaron y no les ganaron la mano.

También gracias porque por su experiencia y recorrido entendió que para armar todo esto era importante trabajar a la par con el técnico de turno, quien es al fin y al cabo el que tenía que decir qué necesitaba, qué quería y darles el visto bueno.

Es importante aquí también destacar la dedicación y el tiempo que el profesor Israel sacrificó de sus vacaciones para trabajar en el comité deportivo hasta que quedó listo el equipo. Incluso, apenas se tomó unos pocos días y ni siquiera para ir a su casa en Uruguay.

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Sin embargo, creo que quedó faltando la gran contratación. Ese nombre que mueve solo el torniquete. Y también faltó un goleador, porque Cristian Ovelar es, hoy por hoy, una incógnita, porque nadie garantiza que por ser primo de Roberto sea garantía de goles.

Ahora solo queda esperar a que el profesor Israel logre acoplar y armar equipo con todos estos jugadores, y que estos, a su vez, respondan al esfuerzo y respaldo que se les ha dado para venir a Millonarios.

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