América de Cali

DT del América: “No duermo pensando en el ascenso”

A Alberto Suárez le sobra seguridad. Ve el camino más despejado que en sus experiencias pasadas con Jaguares y Cúcuta. “En el Pascual tenemos que entregar la sangre”, confía.

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DT del América: “No duermo pensando en el ascenso”

Alberto Suárez sostiene que está ansioso, quiere cargar con toda la responsabilidad de los cuadrangulares que se avecinan, lograr el ascenso y erigirse en prócer de éste América que después de 4 años parece tener la consistencia para retornar a la primera categoría. “No es por la plata, es por la gloria. Ojalá la gente pudiera comprender lo que el ascenso significa en la vida de nosotros”, sostiene el director técnico del América.

Y añade: “No duermo pensando en el día del ascenso, esto es muy complejo… El ascenso en América es una obsesión, y esperamos que llegue rápido para poder descansar. Esto está generando dolor, porque no se duerme, estamos fastidiosos. El ascenso vale la pena vivirlo. Ojalá Dios nos lo permita”.

Suárez luce entusiasta, le sobra positivismo y vivencias. “Este ascenso con América lo veo más factible que el que logramos con Jaguares, y con el Cúcuta. Tenemos muchísimo más. En Jaguares, yo era el médico, kinesiólogo, masajista, inyectaba, me inventaba todas las estrategias posibles para poder mantener el equilibrio. Éramos tan pobres, pero tan ricos en ambiciones”, rememora el entrenador vallecaucano, quien con el equipo de Montería, logró el campeonato Apertura de la B en 2014, y en enero del presente año, dirigió al Cúcuta que logró el ascenso en los cuadrangulares que tuvieron sede en Bogotá.

En América hay dos jugadores que dan fe de lo vivido en Jaguares: “Wilmer Largacha y Ramón Córdoba son testigos de ello, por eso ellos van adelantados, ellos conocen el camino y saben a dónde vamos a llegar, y ya les han dicho a los compañeros, ‘ustedes se dejaron enredar del profe’. Siento exitoso a este grupo, a veces me da mucho miedo de que esto no sea una realidad, porque sería muy doloroso que el ascenso no se diera”.

De locales: “En el Pascual, tenemos que entregar la sangre, además, por fuera, necesitamos ganar un partido y lograr un empate, y estamos listos para festejar”.

Su deseo para los cuadrangulares: “Quisiera terminar de local, pero va a ser muy difícil. Lo que quiero es que llegue rápido el momento de saber con quién nos toca, para programar la batalla y que el 28 (de noviembre) hayamos ganado la guerra”.

Sus ansias: “Le tengo hambre a la B. No sé si Dios me castigue la ambición. No tengo nada en contra de nadie, sólo quiero sacar al América de la B, y es el apetito que tenemos en esta institución”.