No llega
Es increíble como sufre Millonarios. No solamente el equipo sino su enorme afición. Para entrar al grupo de finalistas, sobrevive con empates como este 0-0 con el Huila y nada que ve la luz al final del túnel.
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Hay hechos repetidos y memorizados en este plan de Israel. Sale Vega e ingresa Ochoa. Sale Insúa y entra Mayer. Como no está Agudelo en condiciones, el turno es para Romero. El volante Elkin Blanco declaró estar agradecido con el técnico por la confianza que le está mostrando. La pregunta es: ¿Israel lo pone para que juegue o para que pegue? Si tiene condiciones para jugar, pues juegue. Si no, siga por el camino de pegar y hostigar a los contrarios. Pero ahí pierde Millos un jugador que bien pudiera ayudar a Insúa o a Robayo. La lesión de Núñez a quien más le duele es al delantero Rangel, porque quedará esperando un centro que no llegará.
El Huila como cualquiera de los últimos rivales en El Campín de Millonarios, conocía aquello de dejarle la pelota, esperarlo y si existía alguna posibilidad de contragolpear, pues intentarlo. Solo en los últimos minutos metió susto a Vikonis con dos escaramuzas sin conclusión. El 0-0 para ellos es seguramente de enorme valor y bien recibido.
Millonarios no puede continuar con ese juego tan previsible, donde no hay sorpresas y todo se limita a confiar en Rangel para que por ahí, pesque algún centro o Insúa localice un tiro libre. Le falta fútbol y le están sobrando movimientos repetidos en el campo y en el banco.
Tanto que se dijo sobre la ventaja de tener partidos en Bogotá. Pero por lo visto, Millos, sus jugadores y su técnico no han comprendido que este torneo está por acabarse y entonces la única terapia, será remodelar el plantel y quien quita si el cuerpo técnico también.
Mucha carreta, verso y nada de ganar partidos que es lo urgente para Millos.
