Como una lechuga

Vi a Mario Yepes, a sus años, jugando con eficacia en la defensa de San lorenzo en el empate sin goles ante Corinthians. Pero además, en el primer tiempo se aproximó con dos cabezazos al arco de Cássio, manteniendo la costumbre de estar siempre en los tiros de esquina a favor de su equipo. Está bien físicamente, con soltura para jugar y claridad para el anticipo.

Alguien podría interpretar esta descripción como una presión para que regrese a nuestra Selección. Lejos de la verdad, porque solo quiero señalar el comportamiento profesional y serio de un futbolista que en el ocaso de la carrera, continúa jugando como en sus primeros días. Eso es justo reconocerlo porque con él se confirma aquello, que solo la cédula es vieja.

Caso parecido al de Omar Pérez, que maduro y veterano entiende lo que puede aportar a su Santa Fe, reconociendo, que sus compañeros lo entienden así y por ello permanentemente lo buscan y le entregan la pelota para que la administre y le ofrezca destino seguro.

Pérez me hace acordar de una historia vivida en Cali por allá en los albores de la década del sesenta, cuando jugaban en el mediocampo Sabino Bartoli y el 'Vasco' Urriolabeitía. Ocurrió en Armenia en el San José, que presentaba un campo anegado y pesado. Caído en el piso, por un resbalón, Bartoli gritaba: "La pelota al Duque, denle el balón al Vasco". Porque ademas de su elegancia y lentitud para jugar, el Vasco sabía como poner el pelotazo preciso, cobrar tiros libres con seguridad y sin manchar la pantaloneta con el barro. Siempre salía impecable y reconocido por todos por la calidad en el juego. Pérez es el eje del equipo tal como era El Vasco.

Volviendo al comienzo, me alegró muchísimo ver a Yepes, ignorando los calendarios y jugando con el entusiasmo de un principiante. El miércoles próximo sabremos si su equipo avanza en la Copa. Es difícil, pero está para jugar ante Danubio su última papeleta... con Yepes fresco como una lechuga.

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