Tatiana Rodríguez

Por qué Nairo no tiene que ganarlo todo

Nairo Quintana ganó el derecho de ser el capo de su equipo -en ciertas pruebas del año- a pulso. Recordemos el Tour de Francia 2013 cuando fue segundo y asumió el lugar que dejó Alejandro Valverde. Desde ese momento, el colombiano carga la presión de ganarlo todo, sin embargo, no tiene que hacerlo.

Todos los deportistas tienen curvas de rendimiento en las que la recuperación es importante. Probablemente, Nairo está en ese momento. Y digo probablemente porque su puesto en la general de la Vuelta al País Vasco (a falta de una etapa) y lo que ha hecho en la competencia no es malo.

Es cuarto, a 12 segundos del líder (el colombiano Sergio Luis Henao) y ha sido protagonista en todas las etapas de la montaña. Sus adversarios saben que cuando arranca es difícil pararlo y Nairo, simplemente, ha decidido no atacar pues no es una máquina y sabe lo que puede dar.

Al parecer en la cuarta etapa tuvo un problema con su cadena, de acuerdo a lo dicho por Ion Izagirre, quien ha sido su sombra en la competencia al acompañarlo y cuidarlo aun sabiendo que, posiblemente, podía atacar también. En la tercera fracción, reconoció que Joaquim Rodríguez estaba mejor que él y “que no tenía más”.

Tal vez por lo hecho en la Tirreno Adriático, en la que su demostración magistral no dejó dudas de que su regreso a carreteras europeas después de la lesión era en serio, ahora esté obligado a mostrarse siempre en el mismo nivel.

Pero recordemos que no comenzó la temporada con los demás por la caída que tuvo en febrero en los Campeonatos Nacionales y no corrió la Vuelta a Andalucía que tenía en su calendario.

Después de la Tirreno estuvo en la Dwars door Vlaanderen en su primera prueba en el pavé, en la que perdió casi 7 minutos, terminó tercero en el Tour de San Luis (que fue su primera prueba del año) y seguramente las clásicas en las que decida participar y la Vuelta a Suiza también vengan sin triunfos.

Es que en la mente de Nairo solo cabe algo llamado Tour de Francia. Es su meta mayor y sabe que puede lograrlo. De hecho, todo lo que ha hecho y lo que va a hacer antes será en preparación para llegar en su pico de rendimiento a la máxima competencia ciclística del mundo.

Y eso que la Vuelta al País Vasco no se ha acabado. Y puede ganarla.