Funciona
Cuando un grupo de jugadores es "trasplantado" de un equipo a otro, por ser bueno y efectivo, se corre el riesgo de que ofrezca bajo rendimiento.
En nuestro fútbol fueron varios los casos vistos. Por ejemplo en plena época de “El Dorado”, cuatro de los cinco delanteros del Bucaramanga fueron enviados al Junior: Pessarini, Zazzini, Gambina y Dimarco. Sólo cambiaron al puntero izquierdo búcaro, Augurto por Valerio Delatour. Alguna vez Santa Fe trajo un "camionado " de jugadores del Tolima y otro grupo de Santa Fe, emigró hacia el América.
Todos estos recuerdos son para anotar que Caicedo-Hechalar pasaron del Huila al Medellín y son responsables en gran parte de los 13 puntos conseguidos hasta hoy. Les falta un juego para ponerse al día y a los citados es justo agregar a Juan Pérez, que llegó del Boyacá Chicó.
Le funcionaron al Medellín y no hubo cuentos sobre el peso de la camiseta y mayores responsabilidades. Se marchó Ezequiel Cano, pero por lo pronto es un grato recuerdo.
En cambio, a Junior no le han funcionado los refuerzos. Macnelly Torres y Michael Ortega han tenido chispazos, mientras Ovelar, el paraguayo, nada de nada. Y si los volantes no logran mover el esquema ofensivo, crecerá la preocupación entre sus seguidores. Por supuesto que esta vez, el Envigado, un equipo "fastidioso" para los contrarios estuvo al frente sin ofrecerle ventajas.
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Los del Medellín funcionan. Los de Junior, los del Cali, por citar dos equipos, no despegan ni concretan lo que todos esperan.
Hay detalles simpáticos. Cuando un jugador desperdicia una ocasión de gol, se echa la bendición. Parece ser muy creyente. Los árbitros repiten esa ceremonia cuando terminan los juegos. Lo ejecutan, para pedir perdón a Dios por sus errores .No encuentro otra explicación.
