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Por estos días se está dando un fenómeno en Nuestro Fútbol. Es el referido a la gran afluencia de público en varios estadios del país. Una de las razones puede ser, como lo está demostrando el Independiente Medellín, el plan de abonados, donde el club recauda menos dinero, pero garantiza un acompañamiento masivo de sus hinchas a lo largo del campeonato. Tiene sus bemoles, aunque una nueva generación comienza a sentir apego por sus colores. Dicho de otra manera, cuenta con buen volumen de gentes en las graderías y resigna en algo el ingreso económico.

El ejemplo cunde y otros equipos están en vía de explorar esa estrategia. Los aficionados de veinte o treinta años atrás, quizás eran más analíticos, reflexivos y escogían los partidos considerando al equipo contrario. Si este era modesto, con pocas figuras, decidían no ir al estadio. Eso sí, cuando se daban clásicos, fueran regionales o porque el adversario tenia pinta de ser un grande, iban para verificar en ese cotejo la calidad de su equipo. Como olvidar los choques de Nacional-Millonarios, América con cualquier rival, Junior en su apogeo, lo mismo que Santa Fe y Cali. Ese aficionado era exigente a mas no poder y por supuesto sacaba pecho en el triunfo y lo valoraba.

El asistente de hoy, con más juventud y eso se aprecia con claridad cuando las cámaras de televisión enfocan las graderías, es más que analítico, PASIONAL. Va porque quiere que su equipo gane y poca atención le presta al rival. Si es bueno, grande, no tiene tanto peso para pagar la entrada. Disfruta del éxito y deja para segundo plano las observaciones sobre si se juega bien. Solo interesa el ganar. Por esta razón, hoy los estadios nuestros ofrecen una excelente respuesta de público. Además, ya se hizo costumbre eso de jugar en cualquier día y a cualquier horario. Antes la idea era jugar domingos y miércoles. Eso desapareció y la generación de hoy asimiló esa movilidad en el calendario.

Insisto, el hincha o fanático de hoy es pasional y solo está pendiente de los tres puntos. Averiguar si se jugó bien o a los 'trancazos' es harina de otro costal. Por eso los actores de un partido, recurren a una frase como respuesta a una derrota..."Hay que seguir trabajando" y el hincha lo acepta y espera la próxima jornada.

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