La amenaza de El Niño se acerca a Bogotá: las posibles consecuencias que dejaría este impactante fenómeno
Los riesgos climáticos y de desastres han encendido las alarmas de las autoridades de la capital del país.


Las autoridades de Bogotá encendieron las alertas ante la posible llegada del fenómeno de El Niño en 2026, un evento climático que podría intensificar las sequías, elevar el riesgo de incendios forestales y poner en jaque el abastecimiento de agua para millones de personas. Organismos distritales, ambientales y organismos de gestión del riesgo han activado planes de contingencia y estrategias preventivas frente a un escenario que, según proyecciones técnicas, tiene altas probabilidades de consolidarse en los próximos meses.
De acuerdo con los reportes más recientes, existe cerca de un 60% de probabilidad de que el fenómeno se desarrolle entre mayo y julio de 2026, con tendencia a fortalecerse hacia el segundo semestre. Este panorama ha generado preocupación no solo por las altas temperaturas y la reducción de lluvias, sino también por sus efectos acumulados sobre los ecosistemas y la infraestructura hídrica de la capital del país.
Uno de los puntos más críticos es la cuenca del río Bogotá, considerada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) como una de las zonas más vulnerables del país frente a este fenómeno. Esta cuenca, altamente intervenida, podría enfrentar disminución en sus caudales, afectando el suministro de agua para más de 12 millones de personas en la región.
La CAR ha advertido que los riesgos asociados incluyen desabastecimiento de agua, aumento de incendios forestales, olas de calor y afectaciones a la producción agrícola. Por esta razón, hizo un llamado a activar planes de contingencia en todos los municipios de la cuenca y a fortalecer las medidas de ahorro y uso eficiente del recurso hídrico.
De igual manera, el Distrito, a través del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger), ha intensificado el monitoreo de variables climáticas y la preparación institucional. Las autoridades han emitido lineamientos para enfrentar posibles emergencias, entre ellas la atención de incendios en zonas forestales, la protección de fuentes hídricas y la coordinación con organismos de socorro.

Activan las alarmas por el fenómeno de El Niño en Bogotá
Las alertas se encienden debido a que Bogotá vivió recientemente una crisis por escasez de agua, lo que obligó a implementar medidas de racionamiento en 2024 debido a los bajos niveles en los embalses. Aunque la situación se ha estabilizado, expertos advierten que un nuevo episodio de El Niño podría volver a tensionar el sistema si no se toman medidas preventivas contundentes.
Por este motivo, las autoridades han fortalecido la llamada “seguridad hídrica”, que incluye el aumento en la capacidad de almacenamiento, el uso alternativo de plantas de tratamiento como Tibitoc y campañas para reducir el consumo. Sin embargo, persisten desafíos como las pérdidas de agua por fugas y conexiones ilegales, que en algunos casos alcanzan hasta un 30% del recurso disponible.
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Otra de las preocupaciones es el incremento del riesgo de incendios forestales, especialmente en los cerros orientales y otras zonas de cobertura vegetal. Las altas temperaturas y la disminución de humedad en el suelo generan condiciones propicias para la propagación del fuego, lo que obliga a reforzar la capacidad de respuesta de los organismos de emergencia.
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