Adiós a los aumentos de salario mínimo: la postura de Miguel Gómez, nuevo ministro de Hacienda de De La Espriella
El ministro de Hacienda designado aseguró que el incremento del salario mínimo deberá volver a calcularse con base en la inflación y la productividad.
El futuro de los aumentos del salario mínimo en Colombia comenzó a perfilarse con las primeras declaraciones de Miguel Gómez, ministro de Hacienda designado por el presidente electo Abelardo De La Espriella. El economista aseguró que el próximo gobierno buscará modificar el enfoque con el que se han definido los incrementos salariales en los últimos años y sostuvo que estos deberán basarse en los comportamiento de la inflación y la productividad de la economía, con el propósito de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores sin afectar la generación de empleo.
En declaraciones públicas, Gómez ha señalado que el país debe regresar a una política salarial que considere las variables económicas fundamentales para definir el incremento anual del salario mínimo. Según explicó, los aumentos muy por encima de esos indicadores terminan elevando los costos para las empresas y reduciendo la capacidad de crecimiento de la economía.
El ministro designado sostuvo que la prioridad será mantener el poder adquisitivo de quienes reciben el salario mínimo, pero sin repetir incrementos que, en su concepto, resulten desproporcionados frente al desempeño de la economía.
De acuerdo con Gómez, el salario debe crecer de manera racional y guardar relación con la inflación y la productividad laboral. Bajo esa lógica, explicó que incrementos excesivos pueden traducirse en mayores costos de producción, menores utilidades para las empresas y un impacto negativo sobre la inversión y la creación de empleo.
El Gobierno electo habla de una política salarial “racional”
Aunque no anunció un porcentaje para el aumento que regirá en 2027, dejó claro que la intención del nuevo gobierno será apartarse de incrementos que superen las variables económicas que tradicionalmente sirven de referencia en la negociación entre empresarios, trabajadores y Gobierno.
Las declaraciones marcan una diferencia frente a la política salarial aplicada durante la administración saliente, período en el que los incrementos del salario mínimo fueron superiores a la inflación y generaron un amplio debate entre organizaciones sindicales, gremios empresariales y analistas económicos.
En sus declaraciones, Gómez insistió en que el objetivo no es reducir el ingreso de los trabajadores, sino garantizar que los aumentos sean sostenibles para la economía colombiana.
"Aumentar los salarios de manera desmedida sube los costos de la economía y disminuye las utilidades de las empresas y la capacidad que tiene la economía de crecer“, explicó el ministro designado al referirse a los efectos que, en su opinión, pueden generar incrementos muy elevados sobre la actividad productiva.
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Bajo esa premisa, la administración buscará que la definición del salario mínimo contribuya tanto a preservar el ingreso real de los trabajadores como a mantener la competitividad empresarial y el crecimiento económico. Gómez también manifestó que la productividad debe recuperar un papel central dentro de la discusión salarial, al considerar que constituye uno de los principales indicadores para medir la capacidad de la economía de asumir incrementos sin afectar el mercado laboral.
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