CICLISMO

Nairo y el eterno legado

La leyenda del ciclismo colombiano anunció su retiro a final de esta temporada. Su legado vivirá por siempre en nuestro país.

Nairo Quintana sobre sus próximas carreras
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Tatiana Rodríguez
Editora de AS Colombia
Actualizado a

Gracias a Nairo Quintana muchas cosas dejaron de ser lo que eran en Colombia. El campesino se convirtió en héroe. Los 20 de julio no solo fueron de Independencia. El ‘vamos Lucho’ cambió a ‘vamos Nairo’ cuando alguien iba en bicicleta en un paseo de domingo. Los Tour de Francia dejaron de ser una competencia de europeos. El ciclismo volvió a ser el deporte nacional.

Desde que Nairo anunció la rueda de prensa en la que finalmente informó que abandona su carrera deportiva, su imagen en Annecy Semnoz se hace más grande en mi cabeza. Es una imagen de esperanza, de cuando todo apenas comenzaba.

Se va una parte de nosotros que tal vez no aprovechamos como teníamos que hacerlo. Los triunfos de Nairo nos tocaron, hicieron que lo acogiéramos como parte de nuestra vida, como pasa con los ídolos. Él era ese integrante más en una tarde de familia. Ese que nos hacía sentir orgullosos, sin saberlo.

Su legado será eterno porque antes de él solo quedaban rezagos de lo que habían hecho Lucho Herrera y Fabio Parra. Los ídolos de nuestros papás. La irrupción de Nairo trajo nuevos recuerdos para ellos y para la nueva generación representada en el Cóndor de Cómbita. Su vuelo nos unió también con nuestros abuelos que no olvidan a Cochise. Pero esa capacidad de hacer que todos nos viéramos representados en una sola figura no la ha tenido ningún deportista en este país.

Ahora, unos minutos después de que ha anunciado su retiro, su legado inmaterial nos hace sufrir y añorar. Aprender a vivir sin él será penoso. Pero su legado deportivo siempre nos alegrará. Siempre.

Sus podios en el Tour de Francia, sus títulos del Giro de Italia y de la Vuelta a España, sus 51 triunfos. Sus podios en la Ruta del Sur, la París Niza, la Vuelta a Murcia, el Giro del Emilia, la Vuelta al País Vasco, la Vuelta a Burgos, el Tour de San Luis, la Tirreno Adriático, el Tour de Romandía, la Vuelta a Cataluña, la Comunidad Valenciana, la Vuelta a Asturias, el Tour de la Provenza, el Tour de Alpes Marítimos... Eso nadie nos lo va a quitar.

El legado que deja, también nos habla de transformación. De cómo el ciclista tímido se convertía en bestia cuando veía una cima. Y el ciclista invencible en la cima trataba sus imperfecciones con trabajo para terminar destacándose en etapas de viento, teniendo buenos tiempos en las crono, medirse en los descensos, ir mano a mano con expertos en terrenos cortos y explosivos y darle manejo a los sprints. Ejemplo.

Imaginarnos que ese amargo Tour de Francia de 2022 iba a ser el último. Jamás. Pero como una premonición ese también fue la ratificación de su importancia para el ciclismo mundial. Vigente, competitivo, con piernas. Y también rebelde. Esa tendencia a decir siempre lo que pensaba e irse hasta las últimas consecuencias para defenderlo. Como ahora, como siempre lo hará.

Así se nos va Nairo. Pasando también por la polémica y la lucha contra los más poderosos. Su palabra contra la de ellos y un veto injusto, desproporcionado e irrespetuoso. El Movistar, siempre el Movistar, le dio la chance de correr tras los momentos difíciles y, como tenía que ser, termina su carrera con los españoles con los que ganó la mayoría de títulos de su carrera.

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Qué queda por decir. Que ya el pelotón te extraña Nairo. Que tu grandeza no se mide por la forma en la pedaleaste en los últimos años y que estar sin ti en una temporada de ciclismo será muy difícil. ¿Te acuerdas de Annecy Semnoz? Fue uno de los días más felices de mi vida. Gracias por eso y gracias por todo.

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