Una cifra terrible para Colombia: enero, el mes con más masacres desde el año 2023
Pese a los esfuerzos de las autoridades, este tipo de violencia ha aumentado en el país, especialmente en las regiones con poca intervención estatal.
El primer mes de este año cerró como uno de los períodos más peligrosos de los últimos años a nivel nacional luego de convertirse en el mes con más masacres registradas desde 2023. De acuerdo con datos del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), durante los 31 días de enero se reportaron 12 hechos violentos que dejaron 63 muertos, lo que en promedio representa una muerte cada 12 horas.
Este repunte en los índices de violencia refleja un patrón de ataques con los que los grupos armados ilegales que operan en el territorio nacional buscan reforzar su control territorial en regiones estratégicas, especialmente en medio de la campaña electoral que se desarrolla en el país para los próximos comicios legislativos y presidenciales.
Uno de los hechos con mayor impacto ocurrió en el municipio de Tarso, Antioquia, durante el pasado 28 de enero, cuando hombres armados irrumpieron en la vereda El Cedrón y ejecutaron a tres habitantes, entre ellos una lideresa comunal, en un polideportivo de la zona. Este ataque, según Indepaz, buscaría enviar un mensaje de poder y dominio a la comunidad.
“Las masacres buscan generar ruido, miedo y terror, y dejar claro que un grupo armado está presente y puede ejercer la violencia con impunidad. Lo ocurrido en Tarso fue un mensaje no solo contra las víctimas, sino contra la Junta de Acción Comunal y la comunidad, una demostración de gobernanza armada en el territorio”, señaló Leonardo González, director de Indepaz, en diálogo con El Espectador.
Enero fue el mes con más masacres en Colombia
Aunque Antioquia fue el departamento con mayor número de masacres, este tipo de violencia también se registró en otras regiones del país como Santander de Quilichao (Cauca), San José de Cúcuta (Norte de Santander), Remedios y Amalfi (Antioquia), Maicao y Riohacha (La Guajira), Abejorral (Antioquia), Lérida (Tolima), La Gloria (Cesar), Ansermanuevo (Valle del Cauca) y El Retorno (Guaviare).
Según el reporte de las autoridades, la operación de grupos armados como disidencias de las antiguas FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y bandas criminales, que compiten por el control de rutas de narcotráfico, economías ilegales y el dominio de los territorios rurales, continúa afectando a la población.
“Estos hechos siempre van a afectar las mesas de negociación porque aunque sabemos que se está negociando con criminales las mesas de negociación parten de una buena voluntad y especialmente de una exigencia por el respeto al Derecho Internacional Humanitario, al respeto a la población civil (...) Esto ocurre en un ambiente electoral y también previo a un cambio de gobierno, en el que la mayoría de los grupos armados buscan imponer un orden violento en los territorios y fortalecer su capacidad de guerra”, agregó González.
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En enero, el aumento de las masacres se produce en un clima político intenso, con múltiples procesos electorales en curso que podrían influir en la intensificación de estos hechos violentos, especialmente en las regiones en las que la presencia del Estado continúa debilitada frente al poder territorial de los grupos armados.
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