Preocupación por la deuda en Colombia: en 2026 sería la más alta de la historia y así podría afectar a la economía
Esto es lo que demuestra el balance financiero del Carf, lo que podría aumentar las dificultades del gobierno actual.
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) publicó su análisis del Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026 y concluyó que las proyecciones del Gobierno son difíciles de materializar. La deuda neta del país llegaría a 61% del PIB este año, un registro sin precedentes, en un escenario que el organismo califica como “claramente insostenible”.
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) remitió el miércoles su concepto previo al Consejo Superior de Política Fiscal (Confis) sobre el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026 presentado por el Ministerio de Hacienda. En ese documento, la entidad advirtió que el escenario macroeconómico y fiscal del Gobierno descansa en supuestos que considera optimistas, una senda de ingresos sobrestimada, un gasto primario subestimado y metas fiscales que dependen de reformas aún no formuladas.
El Gobierno proyecta un déficit fiscal de 5,3% del PIB para 2026, una mejora frente a 2025, y calcula que necesita un incremento en ingresos tributarios de 1,6% del PIB para estabilizar la deuda pública cerca del 58% del PIB. El CARF rechaza esa interpretación.
Según sus estimaciones, el gasto de funcionamiento e inversión será 2% del PIB más alto de lo que calcula el Minhacienda, una diferencia equivalente a $39,6 billones. Con esa brecha, el balance total de las finanzas públicas ascendería a -7,4% del PIB y la deuda neta alcanzaría 61% del PIB, el nivel más elevado en la historia del país.
El margen de maniobra se agota para el Gobierno
El tiempo también pesa en contra. El CARF señala que con corte a mayo de 2026, el 58,1% del techo de inversión ya estaba comprometido. Ese componente es el más flexible del presupuesto y el principal instrumento al que puede recurrir el Gobierno para recortar gasto en el corto plazo. El organismo advirtió que, a ese ritmo de ejecución, cualquier decreto de aplazamiento o recorte que se anuncie tendrá cada vez menos efecto sobre el resultado fiscal del año.
A eso se suma que el Gobierno no había formulado el decreto de aplazamiento que anunció a comienzos de 2026, lo que refuerza la percepción del CARF de que las medidas de ajuste siguen pendientes mientras la brecha fiscal se amplía.
El panorama para los años siguientes es más exigente. Para 2027, el Gobierno plantea en su Marco Fiscal una meta de balance primario de -0,5% del PIB. El CARF calcula que alcanzar ese objetivo exigiría medidas de aumento de ingresos o reducción de gastos por 3,7% del PIB. Este escenario supone la aprobación de una reforma tributaria equivalente a 1,4% del PIB, cuya radicación fue anunciada para el 20 de julio, pero que a la fecha no tiene contenido definido ni estrategia de implementación. Por esa razón, el CARF no incluyó esos recursos en sus estimaciones.
Sin esa reforma, el comité proyecta que el balance primario de 2027 llegaría a -4,3% del PIB y la deuda escalaría hasta 66,6% del PIB, acercándose al límite que fija la Regla Fiscal: 71% del PIB. Incluso en el escenario de cumplimiento de la regla fiscal, la deuda neta continuaría escalando: el CARF la proyecta en 63,8% del PIB en 2028, 64,2% en 2030 y 63,1% en 2037, antes de comenzar a descender.
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Por eso, el CARF señaló que "las medidas de ajuste fiscal estructural no dan espera, so pena de que el país enfrente una situación de estrés financiero, con consecuencias económicas potencialmente devastadoras", y llamó al Gobierno y al Congreso a acordar “urgentemente medidas de alta envergadura para evitar una crisis fiscal”.
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