Lo que viene para el sector del café en Colombia en 2026 tras un año de récord
Este año, el nivel productivo y la exportación de café podría verse afectada por la valoración del peso colombiano y las condiciones climáticas del país.


El año pasado, Colombia cerró un periodo histórico para el sector cafetero a nivel nacional: tras una cosecha récord, el país consolidó su posición como uno de los principales proveedores de café arábigo en el mundo, pues la nación alcanzó cifras récord de producción cercanas a los 13 millones de sacos de 60 kilogramos, uno de los volúmenes más altos registrados en los últimos años.
Esta cifra, que fue posible debido a las condiciones climáticas favorables y la labor de los cafetales liderados por la Federación Nacional de Cafeteros (Fedecafe), también tendrá un impacto en el panorama de 2026, un año que supone retos estructurales, climáticos y de competitividad que definirán el rumbo de uno de los sectores más representativos de la economía rural colombiana.

Estos son los retos del sector cafetero en Colombia
A pesar del boom productivo del año anterior, a finales del 2025 se registró una leve caída de dos puntos porcentuales en la producción anual de café: frente a los 13.678.000 millones de sacos generados durante el año pasado, en 2024 el sector presentó una producción de 13.997.000 millones de sacos. Esta disminución, sin embargo, hace parte de una tendencia típica que se registra después de un período altamente productivo.
Aparte de este comportamiento, una de las mayores preocupaciones del sector es la presión económica que enfrentan los caficultores. De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros, la apreciación del peso colombiano ha reducido la competitividad del café en el exterior, generando pérdidas por cada saco producido cuando se convierte en divisas.
“Una revaluación tan rápida tiene un costo real: perdemos competitividad y se reducen los ingresos de quienes generan divisas y desarrollo económico (...) se pierden aproximadamente entre $650 y $750 por carga por cada peso que se aprecia el tipo de cambio, dependiendo del precio internacional y la prima del café colombiano”, señaló el gerente general de Fedecafé, Germán Bahamónn, en diálogo con La República.
Según la proyección de los expertos, los pronósticos para la temporada de 2026 apuntan a un descenso en la producción total que, sin embargo, se ubicará por encima de promedios históricos recientes. Esta caída se debe al efecto de las altas precipitaciones en la producción, especialmente durante la floración de la planta.
“Lo que sucedió en 2024 y 2025 fue un privilegio: la cosecha fue muy buena, el precio internacional estuvo excelente y la tasa de cambio estuvo en buenas condiciones. Esas tres cosas, que son las variables fundamentales, no es común que coincidan para bien”, aseguró Guillermo Trujillo Estrada, economista y analista cafetero, en diálogo con el diario La República.
Ahora bien, pese a las cifras registradas durante los últimos meses a nivel productivo, muchos caficultores continúan enfrentando retos de rentabilidad. El aumento de costos de insumos, el aumento del salario mínimo y la competencia con otros sectores dificultan el panorama financiero para pequeños y medianos productores.
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“Han visto caer sus ingresos, aún cuando hacen bien su trabajo y responden a un mercado que es cada vez más exigente en calidad y sostenibilidad (...) Lo cierto es que hoy, si alguien quisiera vender café a la tasa de cambio actual, recibiría menos de lo que hubiera recibido a inicios del año pasado”, sostuvo el gerente general de Fedecafé.
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