La IA explica las razones por las que no debería publicar fotos de sus hijos en redes sociales
La inteligencia artificial ha multiplicado las amenazas contra la privacidad infantil, impulsando a padres y expertos a replantearse el sharenting.


En la era digital, compartir fotos de los hijos en redes sociales se ha convertido en una práctica habitual para muchos padres. Sin embargo, expertos y organismos internacionales advierten que esta costumbre, conocida como sharenting, puede exponer a los menores a graves riesgos, sobre todo ahora que la inteligencia artificial (IA) amplifica las amenazas.
El periodista Brian X. Chen, de The New York Times, decidió no publicar imágenes de su hija en línea, incluso con una amplia audiencia, debido a los peligros potenciales. Entre ellos destacan el robo de identidad, el uso no consentido de imágenes y la creación de contenido falso con IA.
Uno de los riesgos más recientes son las aplicaciones “nudificadoras”, capaces de generar desnudos falsos con el rostro de cualquier persona, incluidos menores. Estas herramientas, fáciles de usar y de bajo costo, han provocado casos de acoso, extorsión y daños psicológicos irreversibles.
“En fechas recientes, se tipificó la publicación de ultrafalsos como delito federal cuando el presidente Donald Trump firmó la Ley Take It Down, un proyecto bipartidista que combate la pornografía de venganza y que incluye imágenes de desnudos no consentidos y falsificaciones generadas por IA. Aunque la legislación exige a las redes sociales que eliminen las imágenes ofensivas, no prohíbe a las empresas ofrecer las aplicaciones de generación de imágenes”, dice Chen en su artículo.

Un peligro que crece con la IA y el robo de identidad infantil
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos reportó que, entre 2021 y 2024, el robo de identidad infantil aumentó un 40 %, afectando a más de un millón de menores cada año. Con la IA, las fotos que circulan públicamente pueden ser manipuladas para suplantar identidades o crear material inapropiado, sin que las víctimas ni sus familias tengan control.
Incluso grandes empresas como Meta han admitido usar imágenes públicas —incluidas fotos de niños— para entrenar sus modelos de IA. Esto significa que cualquier imagen que un padre publique en un perfil abierto podría terminar en bases de datos masivas utilizadas para fines desconocidos.
Organismos como UNICEF recomiendan limitar la exposición de los menores en internet, compartir únicamente en entornos privados y educarlos desde temprana edad sobre la importancia del consentimiento. “No se trata solo de evitar daños inmediatos, sino de proteger su identidad y dignidad a largo plazo”, señala la entidad.
Casos extremos han mostrado las consecuencias más graves: desde bullying y sextorsión hasta suicidios vinculados a la manipulación de imágenes. La rapidez con la que avanza la tecnología supera la capacidad de las leyes actuales para prevenir y sancionar estos delitos.
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Más que un debate moral, el desafío es ético y de protección. Como señaló la influencer australiana Dr. Kristyn Sommer en el Adelaide “No es mi derecho compartir sus historias. Prefiero equivocarme yo a que sean mis hijos los perjudicados”.
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