“Esto es un juego de bolas de billar”: el análisis de cómo los ataques a Caracas podrían afectar a Colombia y la región
En AS hablamos con Camilo González, internacionalista y profesor, quien manifestó que hay que ser cautos con el optimismo tras la caída de Nicolás Maduro y de cómo se haría la “negociación” con el régimen por los recursos naturales.


Mientras el mundo observó la llegada de Nicolás Maduro a Nueva York, donde será recluido en una prisión de Brooklyn y comparecerá desde la próxima semana ante la justicia estadounidense por varios delitos, los análisis de las implicaciones de los ataques de Donald Trump a Caracas y al régimen venezolano son vitales.
Aunque mucho se especula sobre las maneras en las que el expresidente venezolano cayó preso, la duda recae sobre cómo funcionará ahora “la transición” de la dictadura y un posible retorno de la democracia.
En la rueda de prensa de este sábado, donde Trump reveló detalles de la operación que no dejó ningún soldado americano muerto y se llevó a cabo la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, el mandatario aseguró que ellos “manejarán Venezuela” hasta nuevo aviso.

Pero, ¿qué implicaciones reales tiene para la región todo lo sucedido en las últimas 20 horas en suelo venezolano y cómo afecta a Lationamérica? En AS Colombia hablamos con Camilo González Vides, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana y San Buenaventura y quien nos amplió el panorama nacional e internacional.
AS Colombia: Hay críticas y hay elogios a la intervención de Donald Trump a Venezuela. ¿Cómo se ve desde esta perspectiva internacional todo lo que está pasando en el vecino país?
Camilo González: Frente a la crítica, yo lo que puedo decir es que ciertamente la política, y particularmente la política internacional, en estos momentos no se puede ver desde la perspectiva moral o la perspectiva de principios. Lo que estamos viendo es una política, digámoslo así, del siglo XIX, de diplomacia cañonera que va siendo aplicada al siglo XXI.
Y eso está muy enmarcado en lo que la administración Trump ha, de alguna forma, diseñado cómo la estrategia de seguridad nacional. Básicamente, lo que dice esa estrategia es que Estados Unidos lo que busca en el siglo XX, en América Latina, es reclutar y expandirse. Reclutar gobiernos, partidos, movimientos que estén alineados con Washington, que sigan sus premisas.
¿Y expandirse qué quiere decir? Pues que las empresas norteamericanas tengan inversiones, hagan fortunas, sean rentables, y que de alguna forma termine siendo como una especie de, digamos, de una subordinación un poco de América Latina hacia el desarrollo de los Estados Unidos. Por el otro lado, digamos, el optimismo. Yo creo que hay que ser prudentes con el optimismo.
Particularmente pensando en lo siguiente, que creo que es algo fundamental: Maduro salió de la ecuación, efectivamente, eso fue lo que sucedió, pero todavía siguen cuatro o cinco dirigentes de peso pesado del régimen venezolano. Y en ese sentido, esos son las personas que en estos momentos están dirigiendo el país, y seguramente van a seguir dirigiendo en las próximas semanas.
Esos seguramente serán las personas a las cuales, tanto la oposición como la misma administración Trump, tendrán que negociar. Aquí un poco también para desmitificar lo que ha pasado. Usualmente la gente cree que sacar a un dictador tiene que ver básicamente con la democracia y aquí la idea es, y lo ha dicho Trump en las declaraciones, que tienen el petróleo.
AS: Dentro del discurso, Trump le envía un mensaje/amenaza a Petro diciéndole que “lo mejor que podía hacer es cuidarse el trasero”. ¿Qué significa esto? ¿Colombia está en peligro de que pase una situación como la que acaba de pasar en Venezuela?
C. G.: Yo veo muy poco probable que Estados Unidos ataque Colombia. Ciertamente porque uno, es aliado, y dos, porque las fuerzas militares colombianas están siendo entrenadas, y personalmente no diría que tienen las mismas, pero sí están muy cercanas a las capacidades de los Estados Unidos.
Pero yo creo que lo que ha hecho Trump es una declaración con una cierta advertencia en el tiempo. Hay dos tiempos en esta declaración, está el tiempo presente, que es el día de hoy en lo que se viene, que es decirle a Petro, oiga, no diga nada, no haga ninguna declaración. También yo creo que lo hace en el futuro. Y hay que tener en cuenta que estamos en un proceso electoral.
En el 2026 hay un candidato de izquierda que está apunteando. Es un candidato que es simpatizante de Petro, y es simpatizante del gobierno venezolano. Entonces es una forma muy ruda de Trump decirle a Colombia y a los colombianos, y a otros grandes de la opinión pública, como oiga, cuidado con este candidato, no me voten a este candidato.
Es una forma muy ruda de decirlo, toda vez que las veces pasadas que lo ha hecho, lo ha hecho con un tweet. Lo hizo en Honduras, lo hizo en Argentina, lo hizo en Ecuador. Aquí lo que te estaba diciendo en esa declaración, y obviamente después de bombardear esas tracciones, ojo, es que ‘si ustedes elegin un gobierno o un líder de un gobierno hostil a los Estados Unidos, los tenemos en la mira’.

AS: Entendiendo que Trump no avisó al Congreso de Estados Unidos que se tenía planificado este ataque y con tantos pronunciamientos sobre el derecho internacional, ¿Quiénes acá deberían estar midiendo lo que vaya a hacer Estados Unidos en Venezuela? O sea, ¿quiénes deberían ser esos veedores internacionales?
C. G.: Trump ha sido muy astuto en saltarse muchas normas internas de los Estados Unidos, porque recordemos que ciertamente el conflicto que él denominó contra las organizaciones de narcotráfico, y particularmente que son organizaciones terroristas, es un conflicto armado no internacional. Según la legislación estadounidense, este tipo de objetivos no son objetivos que deban pasar por el escrutinio del Congreso. Una cosa, digamos, totalmente distinta es que hablemos de un conflicto armado internacional.
¿Qué quiere decir esto? Que hablemos de un Estado contra otro Estado. En este caso lo que tenemos, según la narrativa de Trump, es ‘venga, yo no estoy atacando ningún país, no lo quiero invadir, de hecho no lo estoy haciendo, no tengo tropas en el terreno. Lo que estoy haciendo es una misión contra una organización no estatal que dirige un país’.
Y en este caso, en la cosmovisión de Trump, es el Cártel de los Soles, que dirige, obviamente, Nicolás Maduro, y que obviamente gobierna ilegalmente Venezuela. ‘No estoy atacando de por sí a Venezuela, porque no la estoy invadiendo, no la estoy destruyendo, sino que estoy atacando un cártel de droga’. Así que mientras sea un conflicto armado no internacional, pues obviamente, eso no pasa por el escrutinio de los legisladores.
AS: ¿Cómo afecta esto a la región, pensando en las declaraciones de Trump a Fox News en las que dijo que había que mirar que se hacía con México y, de paso, entendiendo que también hay diferencias con el gobierno de Inácio Lula da Silva?
C. G.: América Latina está entrando en una nueva forma de relacionarse con los Estados Unidos. El hecho de que ya no exista USAID, de que todo el presupuesto relacionado con cooperación internacional esté congelado, esté suspendido y no exista para los países de América Latina, además del despliegue naval tanto en el Pacífico como en el Mar Caribe, lo que hace es resignificar un poco la relación.

Diciéndolo de la manera más diplomática, América Latina es un área de influencia, donde efectiva y solamente Estados Unidos lo que trata de hacer es controlar, expandirse en términos políticos y ejercer su hegemonía. Mucho se ha especulado y está apareciendo la idea de que ya existen tres áreas de influencia.
El área de influencia que tienen los Estados Unidos, que es América Latina; el área del Indo-Pacífico, que le tocaría a China, pero en la que hay una disputa con Estados Unidos, y lo que se está divagando mucho es la idea de que, obviamente, Europa es la zona de influencia de Rusia.
Aquí hay algo muy importante, y es que a nivel global, uno puede decir que esto es un juego de bolas de billar, y es, tú sacas a Maduro, porque Maduro es una ficha, ya sea de los rusos o ya sea de los chinos, y obviamente lo que tú buscas es que todos los gobiernos estén afirmando a tu país, en este caso Estados Unidos.
Pero también, un poco más a nivel regional, hay que pensar un poco sobre Nicaragua y Cuba, que son dos gobiernos autoritarios de izquierda, y que, obviamente, Estados Unidos los ve como hostiles. Entonces. atacando a Venezuela, empiezas tú a tirar de la cuerda, a ahogar un poco a estos dos regímenes.
AS: Trump le hizo una especie de desdeño a la persona y a la figura política de María Corina Machado dentro de Venezuela. ¿Cómo lo toma usted y cómo lo analiza como internacionalista?
C. G.: Lo veo de dos perspectivas. La primera es que, en ningún momento, la oposición o el principio democrático de que la oposición tiene que llegar al poder porque se lo merece por las elecciones, fue el núcleo central del discurso de Trump, de la declaración de Trump.
En cambio, lo que Trump vio es un criminal, es un narcotraficante y el petróleo. Esas fueron las frases que más se repetían durante su discurso. Y eso nos dice que ciertamente el objetivo principal de la operación, en esos momentos, simplemente fue controlar un recurso estratégico, que en este caso es el caso del petróleo.
En ese sentido, la primera lectura lo que nos dice es que esta es toda una operación coordinada, desarrollada y para el beneficio de los Estados Unidos. Y eso se llama real política. ¿En qué sentido? En que solamente tú ves por los intereses de tu Estado. En el caso de Venezuela, más allá de la democracia, si es que existe, es la idea de controlar un recurso estratégico.
La segunda lectura que yo puedo ver es la siguiente. Trump siempre ha sido muy enfático en decir que no quiere guerras eternas. Siempre que hay guerras eternas, tipo Irak, tipo Afganistán, que tú tienes que meter tropas en el terreno.

El asunto es que si tú metes a Edmundo González, si tú metes o a María Corina Machado, en un ambiente como Venezuela, en el cual todavía está la Fuerza Armada al mando de Padrino López, en la Guardia Nacional al mando de Diosdado Cabello, todos las instituciones estatales copadas y dominadas por el chavismo, ese gobierno democrática no dura una semana. Saldrán a llover golpes por todos lados.
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No obstante, hay un poquito de improvisación en ese sentido. Si tú quieres un cambio de régimen, pues te vas a llevar a todos, no simplemente a Maduro. Te llevas a Diosdado Cabello, te llevas a Padrino López, que de hecho tienen órdenes de captura y tienen precisamente recompensa por su cabeza. El hecho de que solamente se hayan llevado a Maduro y dejar a las otras figuras del régimen, pues lo que revela es que ciertamente están tratando de buscar negociar los recursos naturales con gente del régimen, a cambio obviamente de su sobrevivencia política y también de alguna forma evitar que Trump tenga que verse por usado a llevar tropas al terreno, que obviamente es una promesa de campaña.
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